Top of the Agenda: U.S. Facilitates Taliban Talks U.S.-led forces in Afghanistan facilitated the passage of senior Taliban leaders to Kabul for talks with Afghan President Hamid Karzai's GIgovernment, signaling a shift (WSJ) by the United States to more actively support Afghan reconciliation efforts. Previously, the United States worried Karzai's efforts to broker peace talks with the Taliban were premature. But even partial reconciliation may be a quicker route to ending the troubled and unpopular military campaign in Afghanistan, which U.S. President Barack Obama pledged to wrap up in July 2011. Some U.S. and NATO officials say the United States' encouragement may reflectgrowing pessimism (NYT) about the increase of U.S. forces producing decisive gains against the Taliban insurgency. For Karzai, peace talks could help cement his position (al-Jazeera) as head of the government, especially after U.S. forces leave. Some Taliban members likely are using the peace talks as a stalling tactic, hoping to undermine support for the NATO military campaign. The Taliban has publicly denied its leaders are in talks. But Afghan and Arab sources dismiss those claims as posturing(WashPost), and say that leading segments of the insurgency finally appear to be seriously considering a settlement. U.S. and coalition demands for a settlement align with those of Karzai: The Taliban must reject al-Qaeda, lay down its arms, declare allegiance to the Afghan constitution, and respect human rights. The Taliban says publicly that there can be no peace until foreign military forces leave Afghanistan. While some have praised negotiation efforts, former Northern Alliance military and political leaders are increasingly uneasy about the possibility of the Taliban winning a role in the government. Analysis: On Slate.com, Fred Kaplan says despite Obama's repeated pledge that the July 2011 deadline will only be the beginning of a U.S. troop withdrawal, some senior White House advisers "are seekingany excuse for an exit." On a New Republic blog, Michael Cohen says there is a pervasive sense among international journalists, NGO officials, analysts, and political leaders "of fatalism about [Afghanistan's] future and the U.S. war effort." Only the U.S. military is "ever-optimistic." Crucial to the success of the U.S. mission in Afghanistan is dealing with the country's "predatory misgovernance," says CFR's Stephen Biddle. Targeting U.S. contracting practices is a good place to start, he says. Background: This Backgrounder examines the capabilities of Afghanistan's national security forces. |
jueves, 14 de octubre de 2010
¿SORPRENDENTE GIRO EN AFGANISTÁN?
miércoles, 15 de septiembre de 2010
"MISIÓN MILITAR", RECONOCE AHORA RZ
jueves, 26 de agosto de 2010
EL PAÍS: "LUTO EN AFGANISTÁN"
EDITORIAL
Luto en Afganistán
El atentado en Qala-i-Naw y la revuelta posterior prueban el éxito de la estrategia talibán
26/08/2010
Dos guardias civiles y su intérprete murieron ayer en la base española Qala-i-Naw, en Afganistán. Pese a tratarse de una acción individual y perpetrada por el chófer de uno de los agentes, el Gobierno la interpretó desde los primeros instantes como una acción terrorista premeditada, un extremo confirmado apenas unas horas después por un portavoz de los talibanes. Los compañeros de los dos guardias civiles muertos abatieron al agresor, lo que desencadenó una manifestación de civiles afganos y un intento de asaltar la base española.
El capitán José María Galera y el alférez Abraham Leoncio Bravo realizaban labores de adiestramiento de las fuerzas de seguridad afganas. El atentado y la reacción posterior de los civiles afganos demuestran hasta qué punto los talibanes se proponen explotar en su propio beneficio la presencia de fuerzas extranjeras con distintas misiones. Algunas de ellas, como la que realizaban los dos guardias civiles asesinados, no están en relación directa con la guerra, sino con el intento de la comunidad internacional de reconstruir el país.
De todas las dificultades a las que se enfrentan las fuerzas desplegadas en Afganistán, esta coincidencia entre la misión de guerra y la de reconstrucción es una de las que más está dificultando los progresos en la lucha contra los talibanes. No porque las fuerzas internacionales no hayan perfeccionado la coordinación, sino porque los talibanes se apuntan como éxito militar acciones que no van dirigidas contra tropas en misión de guerra, sino contra las dedicadas a la reconstrucción. Al mismo tiempo, y como consecuencia de los errores que provocan bajas civiles, extienden el rechazo a la presencia de fuerzas extranjeras, sea cual sea su misión. La manifestación contra la base española, resultado, al parecer, de un rumor interesado, prueba la eficacia de esa estrategia.
La presencia de tropas españolas en Afganistán tiene fecha de salida, como la tienen las fuerzas estadounidenses y de las restantes nacionalidades. Para la comunidad internacional, y para el presidente Obama en particular, se trata de una operación más delicada que la de Irak. Desde el punto de vista político, esta última guerra se consideró como parte de la herencia de Bush que convenía desactivar; la de Afganistán fue, en cambio, asumida desde la Casa Blanca y sus aliados como un conflicto propio, en el que había que desterrar el fracaso. Las cosas no están marchando como se esperaba, y es difícil que se produzca un vuelco radical.
Ayer, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad españoles añadieron nuevas víctimas a su abnegada contribución a la estabilidad de Afganistán, por lo que merecen el máximo reconocimiento. El esfuerzo debe continuar, pero es importante haber fijado un plazo. Tanto para que los afganos puedan asumir las responsabilidades en las que ninguna misión internacional podrá sustituirlos, como para evitar que las fuerzas desplegadas en el país se eternicen en una situación cada vez más estancada.
lunes, 16 de agosto de 2010
OPORTUNA RECTIFICACIÖN
La Casa Blanca rectifica a Petraeus
El Pentágono confirma que la retirada militar comenzará en julio de 2011.- El secretario de Defensa, Robert Gates, dejará el cargo después del repliegue
DAVID ALANDETE - Washington - 16/08/2010
La Casa Blanca restó ayer importancia a la afirmación del general al mando de las tropas norteamericanas en Afganistán, David Petraeus, de que la retirada de aquel frente de guerra debería ser flexible y no sometida a una fecha rígida marcada por el calendario político. El entorno del presidente Barack Obama reafirmó que la salida militar de aquel país comenzará definitivamente en verano de 2011, pese a las dudas del militar. "La fecha no es negociable", dijo un portavoz de Obama , Bill Burton, en conferencia de prensa a bordo del avión presidencial Air Force One. En su entrevista, emitida el domingo en la cadena NBC, el general Petraeus había dicho que sólo se debería establecer una fecha de salida concreta "cuando las condiciones permitan el comienzo de una retirada responsable de las tropas".
El secretario de Defensa, Robert Gates, respaldó esa determinación de la Casa Blanca en una entrevista publicada ayer pero concedida el jueves al diario Los Angeles Times: "No hay duda en la mente de nadie de que vamos a comenzar a reducir el número de tropas en julio de 2011".
Gates afirmó ayer, además, que esperará a que las tropas norteamericanas comiencen a abandonar Afganistán el año que viene para dejar su puesto. El titular de Defensa accedió a su cargo en 2006, cuando el presidente George W. Bush le eligió para suceder a Donald Rumsfeld.
El presidente Obama, asumiendo la comandancia del ejército con dos frentes de guerra abiertos, en Irak y Afganistán, le mantuvo en su puesto. Gates es la primera persona en mantenerse al frente del Pentágono bajo la presidencia de un republicano y un demócrata. Según admitió en otra entrevista, concedida a la revista Foreign Policy, aceptó seguir en su puesto en 2009 con muchas reticencias. Pensaba en jubilarse pero, según su propio testimonio, se lo impidió el recuerdo de la cifra de soldados fallecidos en las dos guerras. En esa entrevista, publicada ayer, opina sobre su jubilación definitiva y asegura: "Sería un error esperar a enero de 2012. Éste no es el tipo de puesto que debería ocupar en la primavera de un año de elecciones".
Obama se juega su reelección en 2012. Este mismo verano, y tras el anuncio del final definitivo de la guerra de Irak, los líderes demócratas en el Congreso han comenzado una campaña de presión para que el presidente se marque un calendario concreto de retirada del frente afgano. De momento, la Casa Blanca sólo ha dado la de julio de 2011 como fecha de inicio del repliegue, sin más información.
domingo, 15 de agosto de 2010
REVISAR, UNA VEZ MÁS
Petraeus replantea la salida de EE UU de Afganistán en 2011
El número de soldados extranjeros muertos en la zona sobrepasa los 2.000
EL PAÍS / AGENCIAS - Madrid / Washington - 15/08/2010
El jefe de la misión militar de EE UU en Afganistán, el general David Petraeus, ha reabierto el debate ¿HASTA CUÁNDO? OBAMA SÓLO FIJÓ JULIO DEL AÑO QUE VIENE PARA COMENZAR LA SALIDA. PETRAEUS NO ESTÁ DE ACUERDO NI SIQUIERA CON ESO? sobre la salida en 2011 de las tropas estadounidenses del país asiático, en el que se libra una lucha contra la insurgencia islamista talibán desde hace nueve años. Fue el presidente de EE UU, Barak Obama, quien en el pasado diciembre fijó el mes de julio de 2011 para que comenzara la retirada de sus tropas.
Ahora Petraeus, en una entrevista concedida en Kabul a la cadena NBC, abre la posibilidad de un prolongación de la misión, algo que venía reclamando a Obama la cúpula de militar de EE UU con el argumento de que la estrategia militar adoptada sólo hace unos meses está empezando a dar fruto.
"Muchos de nosotros salimos de Irak en 2008 y comenzamos a fijarnos en Afganistán. Nos dimos cuenta de que no disponíamos de las organizaciones que son necesarias para conducir una campaña comprehensiva, civil y militar, contra la insurgencia", declara Petraeus, quien ha puesto de relieve ciertas "carencias" de la estrategia militar seguida por la Administración Bush en la zona.
Sin criticar directamente a Bush (quien promocionó a Petraeus como jefe del mando central de EE UU) el general ha afirmado: "En los últimos 18 meses [justo cuando Bush dejó la Casa Blanca] lo que hemos intentado hacer por primera vez en Afganistán es entender la situación". "POR PRIMERA VEZ!" Necesitábamos redefinir conceptos ¿CUÁLES? y en algunos casos forjar conceptos que no existían ¿CUÁLES?", señala.
Mientras que durante la era Bush EE UU siguió una estrategia de ocupación y ataque tradicionales, en los últimos meses ha comenzado a realizar operaciones más puntuales, centradas en el desarme y neutralización de grupos rebeldes de Al Qaeda y los Talibán.
La entrevista con la cadena NBC (emitida hoy pero realizada la semana pasada) es la primera concedida por Petraeus desde su nombramiento en junio como jefe militar de EE UU en Afganistán , en sustitución del general McChrystal.
Más de dos mil víctimas extranjeras en Afganistán
Desde el origen del conflicto en Afganistán, en 2001, más de 2.000 soldados extranjeros han perdido la vida en ese país. De ellos, el 60% de nacionalidad estadounidense, según datos difundidos por la web www.iCasualties.org.
La cifra representa menos de la mitad de las víctimas sufridas durante los siete años de la contienda en Irak.
miércoles, 4 de agosto de 2010
EEUU < IRAK, AFGANISTÁN, IRÁN
Iraque 2011, Afeganistão 2014, Irã ?
De forma realista e pragmática, uma operação militar no Irã, ou mesmo bombardeios aéreos a instalações nucleares que seriam identificadas como riscos, é inviável no atual quadro regional, uma vez que colocaria em xeque as retiradas no Iraque e no Afeganistão e sinalizaria novos engajamentos em um momento no qual a opinião pública dos EUA se mostra contrária a operações externas. Dentro da lógica ofensiva de certos setores, e da perspectiva indicada por Emmanuel Todd de “teatralização” dos conflitos e da necessidade de “bater no fraco por não poder enfrentar o forte”, é preciso avaliar que nem sempre as motivações que impelem os norte-americanos à guerra são aquelas que se encontram mais visíveis. O artigo é de Cristina Soreanu Pecequilo.
Cristina Soreanu Pecequilo (*)
No último dia 2 de agosto, o presidente Barack Obama anunciou oficialmente que as tropas de combate norte-americanas no Iraque iniciarão sua retirada a partir do dia 31 de agosto, com previsão de saída total até dezembro de 2011. O encerramento da Guerra do Iraque, uma das principais peças de campanha do então candidato, que a definia como a “guerra de escolha” que drenava recursos dos Estados Unidos (EUA) da “guerra da necessidade” contra o terrorismo no Afeganistão (e Paquistão), surge em um momento sensível da administração democrata.
Tal momento é simbolizado pela proximidade das eleições legislativas de meio de mandato de novembro de 2010, para a qual as pesquisas de opinião indicam perda da maioria democrata em pelo menos uma das casas do Legislativo (ou nas duas inclusive), pela desaceleração da economia dos EUA e de uma intensa batalha no campo da legislação para a imigração. A catastrófe ambiental da British Petroleum e o que alguns definiram como fraqueza do governo em lidar com o caso, associado ao vazamento de informações sobre a Guerra do Afeganistão no site Wikileaks, igualmente compõem este quadro.
Depois de algumas importantes vitórias como a aprovação da reforma do sistema de saúde e de bem estar, o avanço da reforma financeira e o lançamento da nova Grande Estratégia de Segurança Nacional, Obama encontra-se na defensiva pressionado não só pelos republicanos, mas pelas forças democratas, dentro e fora do gabinete.
A “confirmação” da retirada das tropas no Iraque representa uma tentativa de recuperar o poder de iniciativa de Washington, e recolocar o debate em termos mais favoráveis. Neste quadro, ainda se insere a prometida ofensiva na Guerra do Afeganistão, visando minar as forças da Al-Qaeda, estando subjacente a este esforço intensivo dos EUA e de seus aliados da OTAN (Organização do Tratado do Atlântico Norte), uma projeção adicional de desengajamento militar, com início previsto para 2011 e término em 2014.
Mais do que motivadas por questões estratégicas, as retiradas com data programada respondem a necessidades políticas norte-americanas e, no caso do Afeganistão, às demandas dos aliados, que gradualmente já vem diminuindo sua participação na guerra (pressões internas, custos excessivos, desgaste eleitoral). No caso dos EUA, os processos de “Iraquização” e “Afeganização”, que correspondem na retórica à transferência de responsabilidades de defesa às tropas locais, remontam à experiência da “Vietnamização” da década de 1970, e da saída honrosa, sem derrota, de um cenário de instabilidade que permanece em aberto.
Paradoxalmente, porém, os ecos do Vietnã e de uma possível síndrome do Iraque ou do Afeganistão, e o questionamento dos porquês destas operações (em sua origem desenvolvimento e possível fim próximo) restringem-se aos setores mais críticos nos EUA, o que se repete pelo sistema internacional.
É questionável que estes cronogramas correspondam ao “sucesso” militar das operações no que se refere ao combate a focos de terrorismo, disseminação da democracia e consolidação de um cenário estável no Iraque e Afeganistão (ou especificamente no Iraque, o encerramento de um conflito “errado”). Estes rearranjos estratégicos de tropas norte-americanas, transitando do Oriente Médio à Eurásia respondem a um esgotamento duplo, político e militar, revelado na superextensão. Ao mesmo tempo, não se pode desconsiderar que o rearranjo esteja relacionado a um reposicionamento de presença, vide as declarações do Chefe do Estado-Maior das Forças Armadas dos EUA, Mike Mullen, de que existe uma opção militar de intervenção no Irã caso o país prossiga com seu programa nuclear. As declarações de Mullen foram realizadas menos de uma semana depois da Casa Branca ter anunciado que estaria disposta a retomar negociações com Teerã sobre a questão da proliferação, retomando o acordo tripartite conduzido por Brasil, Turquia e Irã.
Este acordo tem sido objeto de inúmeras idas e vindas na Casa Branca: inicialmente os esforços de Brasil e Turquia foram bem recebidos e incentivados por serem considerados essenciais para destravar o processo diplomático, concluído o acordo, contudo, o texto foi rejeitado pelos EUA que investiram em sanções unilaterais e via Conselho de Segurança das Nações Unidas, as quais se agregaram sanções da UE e, nas últimas semanas, sinalizações positivas ressurgiram no campo diplomático, as quais se seguiram às declarações de Mullen. As hipóteses de guerra no Irã são recorrentes em Obama tanto quanto foram em W. Bush, mesmo que sob um referencial diferente, proliferação nuclear e guerra contra o terror respectivamente, uma vez que respondem a pressões de grupos de interesse e à visão militarista e messiânica compartilhada por falcões republicanos e democratas.
A consequência destas oscilações de posições é o reforço preventivo da postura do Irã, respondendo ao seu estrangulamento na região, e o favorecimento de suas correntes radicais (em detrimento das forças reformistas que haviam alcançado grande relevância nos anos 1990 com Khatami e sua proposta do Diálogo das Civilizações). No cenário asiático, a despeito da diferença de tratamento e postura dos EUA diante da Coréia do Norte e seu programa de proliferação (vide as Conversações das Seis Partes que agregam EUA, Rússia, China, Japão, Coréia do Norte e Coréia do Sul em esforços multilaterais), resultado similar se observa, de maior fechamento do regime norte-coreano.
De forma realista e pragmática, uma operação militar no Irã, ou mesmo bombardeios aéreos a instalações nucleares que seriam identificadas como riscos, é inviável no atual quadro regional, uma vez que colocaria em xeque as retiradas no Iraque e no Afeganistão e sinalizaria novos engajamentos em um momento no qual a opinião pública dos EUA se mostra contrária a operações externas. Dentro da lógica ofensiva de certos setores, e da perspectiva indicada por Emmanuel Todd de “teatralização” dos conflitos e da necessidade de “bater no fraco por não poder enfrentar o forte” (Depois do Império, 2003), é preciso avaliar que nem sempre as motivações que impelem os norte-americanos à guerra são aquelas que se encontram mais visíveis.
Temas contundentes do Oriente Médio pelos quais passam o futuro deste cenário como a retomada do processo de paz Israel-Palestina surgem em segundo plano, invertendo a equação dos anos 1970 quando se avaliava que a estabilidade da região iniciava-se pela reinserção equilibrada de todos os Estados e povos pela acomodação, respeito e coexistência (e da qual resultaram acordos como Israel-Egito em Camp David e os Tratados de Oslo na década de 1990). Permanece um contexto de crises, no qual o desengajamento militar norte-americano de 2011, 2014 ou, eventualmente, um novo cronograma para novos conflitos, demonstra a volatilidade estratégica regional, e o vácuo diplomático e político de soluções mais duradouras, sujeitas às mudanças de compromisso e das prioridades dos atores envolvidos.
(*) Doutora em Ciência Política e Professora de Relações Internacionais
lunes, 2 de agosto de 2010
LOCUAZ CAMERON
Si a los propios británcos Cameron anunció muy pronto un plan de austeridad que no le hará popular, fronteras afuera se está mostrando no menos rotundo. A fines de julio, en Turquía, anticipó una promesa muy discorde con los frenos que ponen Merkel y Sarko pero coincidente con RZ: “Seguiré siendo el más decidido abogado vuestro para una adhesión de Turquía a la UE”. Al mismo tiempo, Cameron arremetió contra Israel pidiendo el fin del bloqueo israelí a Gaza, ese “campo de prisión”. Un par de días después, en la India -donde buscaba fortalecer sus lazos comerciales con el Reino Unido-, Cameron, acusó a Pakistán de exportar el terror tanto a la India como a Afganistán, afirmando que “el mundo no puede tolerar” esa exportación. ¿Será igualmente rotundo con otros países “exportadores” del terror? ¿Mantendrá este lenguaje cuando acumule más experiencia en la conducción de su política exterior?
jueves, 29 de julio de 2010
LOCUAZ CAMERON
Si a los propios británicos Cameron anunció muy pronto un plan de austeridad que no le hará popular, fronteras afuera se está mostrando no menos rotundo. A fines de julio, en Turquía, anticipó una promesa muy discorde con los frenos que ponen Merkel y Sarko pero coincidente con RZ: “Seguiré siendo el más decidido abogado vuestro para una adhesión de Turquía a la UE”. Al mismo tiempo, Cameron arremetió contra Israel pidiendo el fin del bloqueo israelí a Gaza, ese “campo de prisión”. Un par de días después, en la India -donde buscaba fortalecer sus lazos comerciales con el Reino Unido-, Cameron, acusó a Pakistán de exportar el terror.
Las recién reveladas filtraciones conquistadas por Wikyleaks acaban de confirmarle a Cameron y al mundo el doble juego de Pakistán con la ambigüedad de su gobierno ante las talibanes, la implacable hostilidad pakistaní contra la vecina, caótica, masacrada Afganistán. Obama también tuvo en cuenta la faena de Wikyleaks, desde luego: el flanco más débil de su opción militar estaría precisamente en buscar la mayor implicación de Islamabad en el atroz conflicto regional. También tuvo que tragarse el Presidente norteamericano otra de las duras revelaciones de Wikyleaks: se han producido en Afganistán más bajas civiles que las reconocidas por EEUU. No sé si Wikyleaks documenta también cuántas de esas muertes fueron producidas por los norteamericanos y cuántas por sus aliados de la OTAN.
¿Estará de acuerdo Cameron con la decisión de Obama de fijar desde ya el 2011 como la fecha límite para iniciar la retirada de Afganistán?
jueves, 1 de julio de 2010
UNA PREGUNTA PERENTORIA TAMBIÉN PARA NOSOTROS
L'histoire aurait pu en rester là, entre fait divers politique et haut fait journalistique. Pas du tout. A Washington, et ailleurs, la chute du général McChrystal a un effet libérateur. Elle rouvre un débat central, suscite un flot d'analyses et de commentaires qui, tous, tournent autour de la même question : pourquoi sommes-nous en Afghanistan ? Interrogation qui en masque une autre : pourquoi ne gagnons-nous pas la guerre ? Réponse : parce que le pouvoir civil, si susceptible sur ses prérogatives, ne sait pas ce qu'il veut.
L'équipe McChrystal a sûrement tort d'afficher son mépris pour l'échelon civil dans la chaîne de commandement. Mais il est difficile de lui reprocher de s'étonner des contradictions des décideurs washingtoniens. Car, depuis le début, l'objectif de cette guerre n'est pas clair ou, plutôt, il est double - ce qui revient au même.
Au lendemain des attentats du 11 septembre 2001, les Etats-Unis et leurs alliés ont le feu vert de l'ONU pour renverser le régime de Kaboul alors aux mains des talibans. Ceux-ci sont des islamistes pachtounes - l'ethnie majoritaire en Afghanistan - formés et appuyés par le Pakistan voisin. Ils ont laissé l'Etat afghan se transformer en base d'appui pour Al-Qaida, le réseau terroriste d'Oussama Ben Laden.
Si l'objectif de la guerre était de chasser les talibans de Kaboul, c'est fait depuis 2002... Si la mission était de chasser Al-Qaida d'Afghanistan, elle est également accomplie. En 2010, les experts sont unanimes à dire qu'il ne reste rien de l'organisation de M. Ben Laden dans le pays. Mais l'ambition initiale des alliés était plus vaste. A la conférence de Bonn en novembre 2001, ils affichent leur volonté de transformer l'Afghanistan. Au diable le relativisme culturel : les Afghans, et surtout les Afghanes, méritent mieux que les pratiques moyenâgeuses des talibans. L'Afghanistan a droit à la démocratie.
A Washington, la mode est au nation building. La Maison Blanche de George Bush Jr est sous l'influence des néoconservateurs. L'Amérique a le pouvoir, et le devoir, disent-ils, d'installer l'Etat de droit là où règne la dictature ; elle peut reconstruire un pays, le transformer - comme elle l'a fait de l'Allemagne et du Japon en 1945. Problème : le nation building - version moderne du colonialisme ? - réclame du temps et de l'argent.
Les Etats-Unis et leurs alliés ne se donneront ni l'un ni l'autre : les démocraties supportent mal les conflits longs. On n'a jamais assumé l'objectif nation building en Afghanistan, ni en effectifs militaires requis ni en volume d'aide civile. Il aurait fallu dire aux opinions concernées, en Amérique et en Europe : nous sommes là pour un quart de siècle. Dès 2003, l'Amérique se désintéresse de l'Afghanistan. La priorité de Bush Jr devient l'Irak, qui va engloutir l'essentiel de l'effort extérieur américain post 2001.
Et, sur le terrain afghan, la situation se dégrade. L'aide économique et sociale tarde. L'insurrection talibane prend son envol, surtout dans le sud. Elle tient tête à l'OTAN. Si elle ne gagne pas la guerre, elle ne la perd pas non plus. Le pouvoir civil - à Washington, Londres, Paris, etc. - en tire une conclusion : il n'y a pas de solution militaire. Il faut négocier avec les talibans ; il faut les inclure dans l'Afghanistan de demain.
Ce qui place les soldats américains dans une situation pour le moins paradoxale. Ils se battent contre des talibans appelés à prochainement faire partie du gouvernement de Kaboul, et qui, en attendant, disposent de bases de repli dans un pays allié des Etats-Unis, le Pakistan, cependant que le chef de l'Etat afghan, le président Hamid Karzaï, mène, lui, sa propre politique ! L'ensemble sur fond de calendrier des opérations communiqué à l'avance : M. Obama a fixé à juillet 2011 le début du retrait des forces américaines d'Afghanistan.
Le général David Petraeus, qui succède à McChrystal, est titulaire d'un doctorat en relations internationales. Sujet : les leçons de la guerre du Vietnam. Comme son prédécesseur, David Petraeus pense qu'il est possible de contenir les talibans. Mais cette stratégie anti-insurrectionnelle suppose, disent-ils, que deux conditions soient satisfaites : disposer de renforts - ce sera fait fin août ; avoir du temps - ne pas être prisonniers de la date de juillet 2011.
Ils ont contre eux l'école menée par le vice-président Biden et l'ambassade américaine à Kaboul. Ceux-là prônent une stratégie antiterroriste. Ils jugent qu'il est inutile de s'épuiser à tenir le terrain dans les zones talibanes. Ils pensent qu'il ne faut maintenir qu'un minimum de troupes en Afghanistan, pour empêcher un éventuel retour d'Al-Qaida.
Barack Obama laisse sa chance à la stratégie McChrystal-Petraeus. Jusqu'en décembre, a-t-il dit. Alors, il devra sortir de l'indécision politique qui plombe cette guerre depuis 2001. Il devra choisir : rester en force en Afghanistan, pour accompagner la mise en place d'un gouvernement d'union nationale, ou bien amorcer un retrait rapide à partir de juillet 2011. En limogeant Stanley McChrystal, il a réaffirmé les prérogatives du civil sur le militaire : à lui de les exercer. Enfin.
Courriel : frachon@lemonde.fr.
domingo, 27 de junio de 2010
MÁS SOBRE EL CASO MCCHRYSTAL
MOISÉS NAÍM
'Gaffe' afgana
MOISÉS NAÍM 27/06/2010
En francés, gaffe significa un error que pone a quien lo comete en una situación socialmente incomoda. Mi amigo el columnista Michael Kinsley acuñó una nueva categoría: las gaffes washingtonianas. Según él, en Washington una gaffe ocurre cuando algún poderoso se descuida y dice la verdad en público; verdades que habitualmente no expresa porque pueden perjudicar su carrera. Obviamente, esto sucede en todas partes. Más de un político ha arruinado su carrera por decir inadvertidamente en público lo que realmente piensa. Esto le acaba de pasar al general Stanley McChrystal, hasta ahora jefe de las tropas de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán. SIGUE RESULTÁNDOME IMPROBABLE QUE HAYA HABIDO GAFFE. MCCHRYSTAL, COMO ANTICIPÉ EN UNA ENTRADA, TENÍA QUE SABER LO QUE LE ESPERADA Y APOSTÓ, SUPUSE, PARA UN FUTURO ALTO RANGO ELECTORAL.
McChrystal practicó una forma tan extrema de esta conducta que merece tener su propia categoría: la gaffe afgana. Como se sabe, el general invitó a un periodista de la revista Rolling Stone a pasar largas semanas conviviendo con él y sus principales oficiales (Sí; Rolling Stone, la de la portada con Lady Gaga en biquini y ametralladoras). El periodista Michael Hastings lo acompañó a visitar zonas de combate, a reuniones en su comando de operaciones, en momentos de esparcimiento con sus oficiales y hasta a un viaje a París.
Allí el general fue muy preciso al explicarle a sus ayudantes lo que pensaba del ministro francés con el que estaba por reunirse ("... prefiero que un cuarto lleno de gente me patee en el culo que ir a esta cena"). Pero el desdén del general no es solo por los franceses. ¿Qué piensa de su comandante en jefe? Barack Obama estaba "incomodo e intimidado por los generales" cuando se reunió con el alto mando militar al inicio de su Gobierno. DESAFÍO PREMEDITADO. El vicepresidente Joe Biden: ¿Quién es ese? dice McChrystal entre carcajadas. SEGUNDO DESAAFÍO. ¿Y Richard Holbrooke, el enviado especial para Afganistán y Pakistán, cuya arrogancia y manipulaciones son legendarias? "El jefe dice que es como un animal herido", dice uno de los asistentes de McChrystal; "... los rumores de que lo van a despedir lo hacen muy peligroso" dice. "Pero no lo van a sacar porque en la Casa Blanca temen más a un posible libro donde Holbrooke lo cuente todo que a sus constantes traspiés". TERCER DESAFÍO. De hecho, el equipo de McChrystal ("... un grupo seleccionado a dedo que incluye asesinos, espías, genios, patriotas, operadores políticos y maniáticos...") no se queda atrás en cuanto a su brutal franqueza con el periodista. ¿El jefe del Consejo Nacional de Seguridad, el general Jim Jones? "Un payaso. Se quedó en 1985". CUARTO DESAFÍO. ¿Los senadores John Kerry o John McCain? "Aparecen en Kabul, tienen una reunión con Karzai, dan una declaración en el aeropuerto y se vuelven inmediatamente para ir a los programas de televisión". QUINTO Y SEXTO DESAFÍO. Y así sucesivamente.
Este reportaje pasará a la historia. No por la gaffe que significó, sino como un ejemplo extremo de decisiones que equivalen a suicidarse profesionalmente. Al leerlo, el almirante Mike Mullen, el más alto jefe militar estadounidense se enfermó. Así se lo confesó al The Washington Post: "Cuando leí el artículo, literalmente, físicamente, me sentí mal. No lo podía creer".
McChrystal no solo perdió el cargo sino que arruinó su carrera. LA MILITAR. PERO ¿LA POLÍTICA?Es probable que ni siquiera el mismo McChrystal aun entienda bien las razones que lo llevaron a pensar que salir de farra y cometer todo tipo de indiscreciones con un reportero de Rolling Stone era una buena idea. Ya vendrá una avalancha de especulaciones sobre los determinantes psicológicos de su conducta. Pero más allá de todo el ruido y el sensacionalismo el reportaje centra los reflectores de la opinión pública en dos importantes verdades. Primera: si bien los estadounidenses se quejan de la disfuncionalidad del Gobierno de Hamid Karzai y sus efectos sobre la guerra, no es menos cierto que, en lo que Afganistán respecta, Washington es tan disfuncional como Kabul. Las divisiones, rencillas, discrepancias y hostilidades entre los miembros del equipo militar y civil a cargo de la guerra son notorios y, en muchos sentidos, McChrystal es una de las víctimas de estas divisiones. Segunda: las divisiones en Washington no son solo producto de rivalidades y envidias personales. Hay una gran confusión sobre cuál es la misión (¿contrainsurgencia o contraterrorismo?), la estrategia (pacificar al enemigo con dinero o acabarlo a balazos), quién es el enemigo (¿Al Qaeda o los talibanes?), quiénes los aliados (¿Karzai? ¿Pakistán?) y, sobre todo, ¿cuánto tiempo, vidas y dinero está Estados Unidos y sus aliados dispuestos a invertir en esta expedición? EL GOBIERNO BRITÁNICO YA ANUNCIÓ EL RETIRO AL CABO SE CINCO AÑOS. OTROS PONEN UN PLAZO MENOR. Y TODOS DEBERÍAN RECORDAR LA CANTIDAD DE CIVILES MUERTOS POR OPERACIONES DE LOS ALIADOS Y LA CANTIDAD DE OCCIDENTALES MUERTOS POR EL ENEMIGO.
Quizás el consuelo que le puede quedar a McChrystal es que su suicidio profesional puede obligar a Obama a contestar estas preguntas. Las repuestas nos afectaran a todos, sin importar donde estemos. mnaim@elpais.es
miércoles, 23 de junio de 2010
OBAMA HACE LO ESPERADO
| Page last updated at 17:32 GMT, Wednesday, 23 June 2010 18:32 UK |
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Top of the Agenda: Obama to Decide McChrystal's Fate U.S. President Barack Obama will meet with his top commander in Afghanistan, General Stanley McChrystal, after controversial remarks (NYT) the general and his staff made about senior Obama administration officials. McChrystal has prepared a letter of resignation, though Obama has not decided whether to accept it when they meet. In the Rolling Stone article, McChrystal and his aides spoke critically of nearly every member of Obama's national security team and called Obama "uncomfortable and intimidated" during his first meeting with McChrystal. The remarks exposed the enmity within Obama's foreign policy team and growing doubts even within the military about whether Afghanistan can be won. The infighting is coupled with deepening problems in the Marja and Kandahar missions, widespread corruption in the Afghan government, and allies who say they want an exit. Analysis: In the Wall Street Journal, Eliot Cohen says despite McChrystal's military genius and extraordinary leadership, his Rolling Stone interview violated norms of civilian-military relations, and Obama should fire him. PRECISAMENTE PORQUE MCCHRYSTAL SABÍA Y BUSCABA LO QUE LE ESPERA CON SUS DECLARACIONES. LA INCÓGNITA ESTÁ EN COMPRENDER SU COMPORTAMIENTO: LO QUE ESPERA LOGRAR CON SU CASI SEGURA DESTITUCIÓN In the Washington Post, Anne Kornblut and Karen Tumulty say in deciding McChrystal's fate, Obama must "assert authority over the military without alienating it or fueling skepticism about his own fitness as its commander." McChrystal's ill-advised remarks shouldn't overshadow the credit he deserves for putting the right strategy in place to turn around a failing war effort, writes CFR's Max Boot in the New York Times. NO CREO QUE TAL "CREDIT" LO EXONERE DE LA DESTITUCIÓN QUE HA BUSCADO. ¿SOÑARÁ ACASO CON CONVERTIRSE EN FUTURO CANDIDATO A LA PRESIDENCIA, ALTERNATIVO A LA CANDIDATURA DE OBAMA? Firing one general is enough for one war; let him stay--and talk honestly about strategy, writes CFR's Leslie Gelb in the Daily Beast. Background: Read the Rolling Stone profile of McChrystal. While senior military officials are urging support for Afghanistan operations, Afghans are fearful about the Kandahar offensive and uncertain about U.S. plans to start withdrawing troops in July 2011, says CFR's Stephen Biddle. HACE TIEMPO QUE EL ASTUTO, TRAMPOSO PRESIDENTE AFGANO ESPECULA CON ESTA RETIRADA, DESCRIBIENDO LA SITUACIÓN ACTUAL COMO UNA CONFUSA COMBINACIÓN DE PROTECCIÓN Y OCUPACIÓN DE AFGANISTÁN. |
jueves, 10 de junio de 2010
AUMENTA LA AYUDA BRITÁNICA A AFGANISTÁN
On his first official visit to Afghanistan, British Prime Minister David Cameron announced increased aid (al-Jazeera) for the country ¿EN QUIÉN CONFÍA PARA DARLA? but ruled out sending extra troops. LOABLE DECISIÓN. QUE SIRVA DE EJEMPLO A OTROS. Separately, a huge explosion hit the wedding celebration (NYT) of a man who had joined an anti-Taliban militia in rural Kandahar, killing at least thirty-nine people. ASESINAR DECENAS SE HA VUELTO UNA RUTINA EN TIERRAS ISLAMICAS. SERÍA OPORTUNO EXPRESARLA PRESENTANDO LA SERIE DE ASESINATOS CUANTIFICANDO EN CADA UNO LAS VÍCTIMAS.
domingo, 4 de abril de 2010
UNA RÉPLICA AFGANA
It was extraordinary ... This is treason to the national interest.
- ABDULLAH ABDULLAH,
- political rival of Afghan President Hamid Karzai, speaking to reporters about Karzai's recent comments accusing the international community of interference
TÉNGASE PRESENTE... Y DISCÚTASE
There is a thin curtain between invasion and cooperation-assistance.
- HAMID KARZAI,
- Afghan President, accusing Western governments fighting in Afghanistan of perpetrating fraud that denied him victory in last summer's election and of being on the verge of becoming invaders
viernes, 29 de enero de 2010
UNA LECCIÓN MAGISTRAL DE HELMUT SCHMIDT
Helmut Schmidt zu Afghanistan
Dieser Krieg ist nicht zu gewinnen
Aber einen Abzug aus Afghanistan kann es nur mit den Amerikanern geben. Deutschland darf sich nicht isolieren
- Von Helmut Schmidt
- Datum 28.1.2010 - 09:34 Uhr
© Ingo Wagner/dpa Trug seine Thesen auch im SPD-Vorstand vor: Altkanzler und ZEIT-Herausgeber Helmut Schmidt
1) Für den Problemkomplex Afghanistan/Pakistan/Zentralasien/islamistischer Dschihadismus gibt es gegenwärtig und in absehbarer Zukunft keine überzeugende Lösung. Was Präsident Obama in großer Rede am 1. Dezember 2009 in der US-Militärakademie Westpoint angekündigt hat, könnte – auf Afghanistan begrenzt – theoretisch funktionieren; dass dies tatsächlich geschieht, erscheint mir aber als sehr unwahrscheinlich.
Ich habe im Juli 2008 in einem längeren Gespräch zu viert Bundeskanzlerin Merkel, Bundesverteidigungsminister Jung und Generalinspekteur Schneiderhan die weitgehende Aussichtslosigkeit des inzwischen von Obama präzisierten Vorhabens erläutert. Ein westliches »Gewinnen des Krieges« erschien damals, im Sommer 2008, bereits als erheblich unwahrscheinlicher als noch zu Beginn der Operation im Jahre 2001/02. Bestenfalls schienen mir im Sommer 2008 regionale Teilerfolge erreichbar zu sein.
Ich habe damals gegenüber meinen Gesprächspartnern die ursprüngliche deutsche Beteiligung und die deutsche Konzentration auf die Aufbauarbeit als legitim und als plausibel bezeichnet. Ich habe keineswegs für einen deutschen Abzug plädiert. Wohl aber habe ich auf die Möglichkeit eines gründlichen Stimmungsumschwungs im deutschen Volke hingewiesen, der auf Abzug drängen wird.
Inzwischen zeichnet sich aber eine Tragödie im klassisch-griechischen Sinne ab. Denn die Zahl der transkontinental aktiven terroristischen Dschihadisten hat sehr zugenommen und nimmt weiter zu.
Die Tatsache, dass Obama seit seiner Wahl zum Präsidenten über ein Jahr gebraucht hat, bis er sich zu einer der ihm vorgelegten Handlungsalternativen entschließen konnte, hat die Unwahrscheinlichkeit des Erfolges der militärischen Intervention zusätzlich unterstrichen.
- Die große Konferenz
Afghanistan könnte für den Westen verloren gehen. Diese Gefahr sehen inzwischen alle am Einsatz Beteiligten, die USA, die EU, die Nato und die UN. Deshalb treffen sich ihre Vertreter in London zu einer großen Konferenz. Dort soll eine neue Strategie festgelegt werden, um das Blatt noch zu wenden. Die Konferenz geht auf eine Initiative von Bundeskanzlerin Angela Merkel, dem französischen Präsidenten Nicolas Sarkozy und dem britischen Premierminister Gordon Brown zurück. Einer der zentralen Diskussionspunkte wird sein, wann die afghanischen Sicherheitskräfte mehr Verantwortung im eigenen Land übernehmen sollen und mit einem Abzug westlicher Truppen begonnen werden kann. Klar ist aber, dass es zunächst zu einer Truppenaufstockung kommen wird. Bundeskanzlerin Merkel hat angekündigt, 500 zusätzliche Soldaten zu schicken und weitere 350 als »flexible Reserve«. Die Zahl der Ausbilder für die afghanischen Streitkräfte soll auf 1400 aufgestockt werden. Damit sind bald 5350 deutsche Soldaten am Hindukusch. Gleichzeitig will die Bundesregierung die zivile Wiederaufbauhilfe stärken und ein Programm für ausstiegswillige Talibankämpfer anbieten. MAZ
2) Zweite persönliche Vorbemerkung: Für mich rangiert das Interesse Deutschlands eindeutig höher als jedwedes taktische Interesse der sozialdemokratischen Oppositionspartei.
3) Das deutsche Interesse gebietet, dass Deutschland sich weder innerhalb der Nato noch innerhalb der Europäischen Union isoliert – zum Beispiel durch ein alleiniges oder früheres Ausscheiden aus der gemeinsamen Intervention. Die immer noch erhebliche Funktionsfähigkeit sowohl der Nato als auch der EU sollte nicht aufs Spiel gesetzt werden. An diesem grundlegenden deutschen Interesse würde auch ein etwaiger Abzug der kanadischen und der holländischen Kontingente nichts ändern.
Es bleibt dringend geboten, alle deutschen Stellungnahmen jedenfalls mit Frankreich (und mit anderen europäischen Regierungen) abzustimmen. (Von Obamas in Bezug auf den afghanischen Krieg fulminantem Wahlkampf im Sommer und Herbst 2008 bis zu seiner großen Rede am 1. Dezember 2009 hat es leider keine deutsch-französische Initiative und keinen Ratschlag gegenüber Obama gegeben.)
Einige geografische, demografische, historische und strategische Tatsachen müssen in Erinnerung gerufen werden
4) Afghanistan ist weder ein funktionstüchtiger Staat (es ist noch niemals ein dauerhaft funktionstüchtiger Staat gewesen) noch eine Nation. Es handelt sich vielmehr um eine Vielzahl von Völkern und Stämmen. Deshalb bleibt auch pro futuro ein voll funktionsfähiger Staat sehr unwahrscheinlich.
5) Den relativ größten Anteil an der afghanischen Bevölkerung haben die Paschtunen (mindestens 40 Prozent). Das Volk der Paschtunen wurde durch einen Willkürakt der britischen Kolonialverwaltung in Indien am Ende der 1890er Jahre zweigeteilt; der kleinere Teil lebt im Osten Afghanistans, der größere Teil lebt in den sogenannten Stammesgebieten im Westen Pakistans. Die Staatsgrenze zwischen Afghanistan und Pakistan ist außerordentlich durchlässig, die Zusammengehörigkeit des paschtunischen Volkes hat sich in dessen Bewusstsein durchaus erhalten.
Den nächstgroßen Anteil haben die Tadschiken (25 Prozent); wie die Paschtunen haben die Tadschiken ihre eigene Sprache. Kleinere Bevölkerungsanteile entfallen auf die Hasara (15 Prozent), Usbeken, Turkmenen, Kirgisen und viele weitere. Die USA haben im Laufe der Intervention in realistischer Einsicht ihre zwischenzeitliche Vorstellung eines Nation-Building in Afghanistan aufgegeben.
6) Die Fläche Afghanistans ist etwa doppelt so groß wie die Fläche Deutschlands, bevölkert mit nur gut 25 Millionen Menschen. Im Norden haben wir Hochgebirge (Hindukusch, bis zu 6000 und 7000 Metern!), im Süden dagegen Steppe, Wüste und Steinwüste.
7) Das Gebiet des heutigen Afghanistans ist in der Geschichte oft zwischen äußeren Mächten umkämpft gewesen und größeren Reichen einverleibt worden – von Alexander dem Großen oder den Mongolen bis zu den Engländern im 19. Jahrhundert und den Sowjets in den achtziger Jahren des 20. Jahrhunderts. Bis heute hat keine ausländische Macht auf längere Dauer das Territorium beherrschen können.
8) Der Krieg der USA und der Nato in Afghanistan dauert bereits länger als die beiden Weltkriege. Es handelt sich nicht um einen »normalen« Krieg gegen einen fremden Staat. Vielmehr ist es einerseits ein Guerillakrieg gegen terroristische Partisanen, zum Teil aus dritten Ländern stammend, wie etwa al-Qaida, zum Teil aus Afghanistan stammend. Andererseits findet zugleich ein Bürgerkrieg statt, den die Taliban gegen die eigene Regierung in Kabul führen, gegen lokale und regionale Machthaber und gegen Teile der eigenen Bevölkerung.
9) Nachdem al-Qaida längst auf pakistanisches (und auf jemenitisches?) Gebiet ausgewichen ist, findet gegenwärtig der Krieg der über 40 verbündeten Interventionsmächte im Wesentlichen gegen die Taliban statt. Die Taliban erhalten logistische Unterstützung und vor allem Führung aus den sogenannten Stammesgebieten im Westen Pakistans.
10) Um die weit über 2000 Kilometer lange Grenze zwischen Pakistan und Afghanistan effektiv zu schließen und sodann die innerhalb Afghanistans befindlichen Taliban an weiteren Akten des Bürgerkrieges und des Terrorismus zu hindern, brauchte man nicht nur 100000 oder 150000 westliche Soldaten vor Ort, sondern eher die dreifache Zahl! Dazu sind die westlichen Regierungen weder materiell fähig noch willens.
11) US-Präsident Obama sind die materiellen und die innenpolitisch-psychologischen Begrenzungen bewusst. Zugleich droht ihm die Zeit davonzulaufen. Deshalb hat er vorbeugend für den Sommer und Herbst des Jahres 2011 den »Beginn« des Truppenabzugs angekündigt. Strategisch ist diese Ankündigung riskant; denn die Kriegsgegner können warten, und ihre Zahl wird ständig größer.
12) Ein notwendiges Wort zu Pakistan. Afghanistan hat sechs unmittelbare Nachbarn. Der bei Weitem größte und zugleich wichtigste Nachbar ist der 1947 gegründete Staat Pakistan; demnächst wird das Land nahe an 200 Millionen Einwohner haben, weit überwiegend Muslime, ebenso wie in Afghanistan.
Die sogenannten Stammesgebiete im Westen Pakistans (unmittelbar an der Grenze zu Afghanistan) entziehen sich weitgehend der Kontrolle der Zentralregierung in Islamabad.
Pakistan ist innenpolitisch labil, häufiger von Militärdiktaturen regiert. Die Armeeführung ist mit der Vorstellung groß geworden, Indien sei der bei Weitem wichtigste Gegner, während Afghanistan meist als ein zu vernachlässigendes rückwärtiges Gebiet angesehen wurde. Dagegen ist die Stimmung unter den jüngeren Rängen der Armee und insbesondere in den pakistanischen Geheimdiensten zumindest undurchsichtig und schwer vorhersehbar. Teile der pakistanischen Geheimdienste arbeiten sowohl mit den Amerikanern als auch mit den Taliban zusammen; ursprünglich waren die Taliban eine pakistanische Schöpfung.
Die regelmäßige Bombardierung von Zielen im Westen Pakistans durch die amerikanische CIA mittels unbemannter Flugzeuge (sogenannter Drohnen) trägt zur antiamerikanischen Verbitterung bei; denn ganz zu schweigen von der moralischen oder der rechtlichen Qualität dieses neuartigen Luftkrieges führt er jedenfalls unvermeidlich zu erheblichen Opfern unter der zivilen pakistanischen Bevölkerung.
13) Für den Fall anhaltender innerer Instabilität Pakistans bliebe die Sicherheit Afghanistans abhängig von massiver westlicher Truppenpräsenz.
14) Auf mittlere Sicht könnte es zu einem der größten Probleme Pakistans werden, bei wem letzten Endes Befehlsgewalt und Kontrolle über die atomaren Waffen des Landes verbleiben.
15) Die für die Intervention in Afghanistan grundlegenden Beschlüsse des Sicherheitsrates der UN sind mit den Stimmen Chinas und Russlands gefasst worden. Beide haben jedoch seither außerordentlich zurückhaltend agiert. Mit Ausnahme der USA stehen die Weltmächte abseits. Bisher haben die USA keinen ernsthaften Versuch gemacht, die anderen Welt- und Großmächte einzubeziehen.
Die Zurückhaltung gilt auch für die Großmächte Indien, Iran und Türkei und für die fünf zentralasiatischen Republiken Kasachstan, Turkmenistan, Usbekistan, Tadschikistan und Kirgistan.
16) Sowohl für Russland (mindestens 15 Millionen Muslime im Süden des Staates) als auch für China (aufständische Uiguren in der Provinz Xinjiang) und ebenso für Indien besteht die Gefahr des Übergreifens von dschihadistischen und terroristischen Strömungen. Ein schneller Abzug der westlichen Interventionsmächte hätte nicht nur für Afghanistan mörderische Folgen, sondern auch für weite Teile Zentralasiens.
17) China hat sich in den letzten Jahren verstärkt den Rohstoffquellen (vor allem Öl und Gas) in Zentralasien zugewandt. Außerdem ist neuerdings in den chinesischen Zeitungen eine Diskussion darüber im Gange, ob es nicht im strategischen Interesse Chinas läge, sich stärker in Afghanistan zu engagieren. Auch in Russland regt sich seit Kurzem eine ähnliche quasiöffentliche Diskussion. Es ist denkbar, dass sich daraus Chancen für die Diplomatie der westlichen Interventionsmächte ergeben.
18) Auf mittlere Sicht scheinen weniger die im Wesentlichen paschtunischen Taliban innerhalb Afghanistans der wichtigste Gegner der militärischen Intervention zu sein; vielmehr sind die Widerstands- und Führungszentren auf Pakistans Boden von ausschlaggebender Bedeutung.
Ein Bundeswehr-Soldat bei der Ausbildung afghanischer Soldaten
19) Die deutsche Beteiligung an der Intervention ist völkerrechtlich gedeckt. Sie lag (und liegt auch heute) zugleich im deutschen Interesse, denn al-Qaida bedroht auch uns. Wir haben bisher Glück gehabt wegen der Konzentration unserer Isaf-Aktivitäten im lange Zeit relativ ruhigen Norden.
Allerdings macht die deutsche Führung einen ähnlich ratlosen Eindruck wie Obama; die Hoffnung auf eine Klärung durch die bevorstehende internationale Afghanistankonferenz läuft möglicherweise auf einen bloßen Zeitgewinn hinaus.
20) Diese Konferenz sollte sich jedenfalls erstmalig und ernsthaft mit der Frage befassen, mit welchen Gruppen, Stämmen oder Völkern (oder Regionen) die Interventionsmächte Verhandlungen suchen sollen. Möglicherweise muss man sich den Waffenstillstandspartner erst selber konstruieren.
Wer mit der Eventualität rechnen muss, einen Krieg trotz großer eigener Opfer zu verlieren oder abbrechen zu müssen, der sollte rechtzeitig Verhandlungen mit den Kriegsgegnern einleiten. Es sollte deshalb auch versucht werden, diplomatische Hilfe durch die Weltmächte zu erreichen.
21) Es erscheint mir als zweckmäßig, nachdem Obama den Beginn des Abzugs für Sommer und Herbst 2011 angekündigt hat, dass die deutsche Regierung ebenfalls erklärt, im Jahre 2011 mit dem Abzug der deutschen Truppen zu beginnen.
22) Der Schwerpunkt der Aufgaben deutscher Soldaten und Beamten in Afghanistan sollte weiterhin bei der Ausbildung afghanischer Polizei und Armee und beim zivilen Aufbau liegen. Man muss aber wissen, dass dies nicht sonderlich erfolgreich sein wird. Wo es keinen funktionierenden Staat gibt, dort bleibt eine funktionierende Polizei bestenfalls regional beschränkt. Idealistische Illusionen führen später zu Enttäuschung und zu Ratlosigkeit.
23) Ich empfehle eindeutige und entschiedene Zurückhaltung gegenüber dem zu erwartenden amerikanischen Drängen auf zusätzliche deutsche Kampftruppen. Es ist darauf hinzuweisen, dass die Bundeswehr immer noch eine Wehrpflichtarmee ist; wir können keinesfalls Wehrpflichtige nach Afghanistan schicken.
Der amerikanischen Öffentlichkeit muss unüberhörbar gesagt werden: Wir Deutschen sind nach dem von uns verschuldeten Zweiten Weltkrieg und nach unserer totalen Niederlage deutlich weniger kriegsbereit als manche jener Nationen, welche beide Weltkriege gewonnen haben. Diese Haltung resultiert nicht aus idealistischem Pazifismus, auch nicht aus verwerflicher Feigheit, sondern aus der Einsicht in die katastrophale militärische Fehlentwicklung Deutschlands in der ersten Hälfte des 20. Jahrhunderts. Diese Lehre gelernt zu haben ist weiß Gott keineswegs verwerflich!
24) Gleichzeitig empfehle ich, den Schwerpunkt des parlamentarischen Untersuchungsausschusses nicht auf die Vorgänge in Afghanistan um Oberst Klein zu legen, sondern das Gewicht vielmehr auf die Vorgänge in Berlin zu konzentrieren. Jede Unterminierung der psychologischen Lage unserer Soldaten sollte vermieden werden. Schon jetzt hört man von deutschen Truppenteilen in Afghanistan, unsere Soldaten vor Ort seien angesichts der Diskussion in Berlin »ziemlich deprimiert«.
Einige geschichtsphilosophische Schlussbemerkungen
25) Ich muss vermuten, dass sich der Westen letztlich nur unter großen Verlusten der Zivilbevölkerung, der Soldaten, Verlusten an Ansehen und politischem Prestige aus Afghanistan »herauswursteln« kann – wenn überhaupt.
26) Ich weiß, dass meine sehr realistischen Urteile und Empfehlungen als Pessimismus missverstanden werden können. Weil unserem Volke und dem Bundestag möglicherweise sehr schwierige Abwägungen und Entscheidungen bevorstehen, erscheint mir allerdings ein hohes Maß an Realismus geboten. Dagegen könnte jedweder Idealismus uns in die Irre führen, egal, ob er humanitär oder religiös oder ideologisch-politisch begründet wird.
27) Man muss den afghanischen Krieg im Zusammenhang sehen mit jenen vielen anderen Konflikten, an denen auf der Gegenseite des Westens islamische Staaten und Völker beteiligt sind (Kosovo, Bosnien, Irak, Iran, Westjordanland und Gaza, Mittlerer Osten). Selbst wenn die westliche Intervention in Afghanistan Erfolg haben sollte, dann werden neue Dschihadisten voraussichtlich an anderen Orten neue Führungszentren etablieren.
Denn bei der seit zwei Jahrzehnten zunehmenden Neigung des Westens zu militärischen Interventionen bleibt es relativ leicht, an neuen Orten zusätzliche Koranschulen einzurichten und dort auch Dschihadisten und Terroristen auszubilden (das Geld dafür kommt nicht aus der Nachbarschaft der Taliban, sondern vielmehr von weit her).
28) Das Verhältnis des Westens zum Islam insgesamt ist durch eine grundsätzliche Animosität und Überheblichkeit des Westens gekennzeichnet. Dabei summieren sich seit Jahrhunderten Verhaltensfehler des Westens und die gegenwärtige demografische Explosion in vielen islamischen Staaten – bei anhaltender Armut und beständiger ökonomischer Drittrangigkeit.