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miércoles, 29 de diciembre de 2010

OBSESIONANTE CHINA










Sentencia Hillary Clinton:

"¿Cómo negociar con mano dura con tu banquero?"

lunes, 27 de diciembre de 2010

WIKILEAKS - CHINA Y EEUU, CRISIS FINANCIERA

China garantizó su apoyo a EE UU en lo peor de la crisis financiera

Pekín sugirió que seguiría comprando deuda pública estadounidense tras la quiebra de Lehman Brothers para no recrudecer la crisis.- Amenazó a Washington con cambiar su política de adquisición de bonos por una operación de venta de armas a Taiwán

CLAUDI PÉREZ - Madrid - 26/12/2010

"¿Cómo negocias con mano dura con tu banquero?". La secretaria de Estado de la Administración de Obama, Hillary Clinton, resume con una simple pregunta -en un cable de finales de marzo de 2009- el complicado equilibrio en el que se han convertido las relaciones entre la primera potencia del mundo y el epicentro de la crisis financiera, Estados Unidos, y la gran potencia emergente, China. Pekín tiene unas reservas en divisas de unos 2,7 billones de dólares; tres cuartas partes de esa cifra están invertidos en activos denominados en dólares, y casi un billón de dólares (algo así como todo lo que produce España en un año) directamente en deuda pública norteamericana. Con esos números, cualquier movimiento puede ser tremendamente desestabilizador. Pero en lo peor de la crisis financiera, Pekín garantizó a Washington que no iba a cambiar su política de compra de deuda pública norteamericana (cable 197984, del 20 de marzo de 2009).

Lo contrario podía haber causado un desaguisado en EE UU, en China y en todo el mundo. Un gesto de desconfianza hacia la deuda estadounidense hubiera podido perturbar aún más la precaria estabilidad de los mercados en plena resaca de la quiebra de Lehman Brothers. Pero a la vez hubiera ido en contra de los propios intereses económicos de China: un movimiento brusco en torno a la deuda estadounidense podía haber provocado una debacle del dólar, con las consiguientes pérdidas en la cartera de inversiones china y la correspondiente sacudida en los mercados globales. El embajador estadounidense, Daniel Piccuta, aseguró que a la luz de varios contactos al más alto nivel "es poco probable que Pekín tome decisiones drásticas". Una recomposición de su cartera "podría provocar pérdidas significativas y fuertes críticas, externa e internamente". Eso sí, el apoyo motivó un "intenso debate" entre los dirigentes chinos sobre la compra de bonos estadounidenses.

El nerviosismo en los meses posteriores a la caída de Lehman Brothers se hizo patente en unas declaraciones públicas del primer ministro chino, Wen Jiabao, que el 13 de marzo de 2009 se declaró "preocupado" por el sistema financiero estadounidense ante la enorme exposición de China a la economía norteamericana. A esa declaración le siguió un alud de cables de la embajada en Pekín para tratar de desentrañar las palabras de Wen y de asegurar la estabilidad financiera en un momento crucial de la crisis. La conclusión del embajador Piccuta es contundente: "La preocupación de Wen no implica que [China] vaya a tirar a la basura sus bonos".

Las relaciones entre Estados Unidos y China han experimentado movimientos pendulares en los últimos meses, tras el prometedor arranque que supuso la llegada de Barack Obama a la presidencia estadounidense. Obama y el presidente Hu Jintao se han reunido varias veces, tanto en el G-20 como en la cumbre de la APEC o en los encuentros del Consejo de Seguridad de la ONU. Por primera vez en décadas, un presidente norteamericano hizo una visita de Estado a China durante el primer año de su mandato. Hillary Clinton se estrenó también con un viaje a Asia en el que pasó por China. Y sin embargo, lo que al principio parecía una luna de miel se ha trocado en momentos puntuales de nerviosismo y desconfianza de los que dan buena cuenta una treintena de documentos analizados para esta información.

A la postre, China secundó a EE UU cuando la economía estadounidense más lo necesitaba. Pero nada es gratis: Pekín también ha presionado a la Administración de Obama, ha exigido contrapartidas. En septiembre de 2008 reclamó al embajador "informes regulares y pormenorizados sobre el desarrollo de la crisis financiera". Entonces ya algunos miembros de la cúpula económica china acusaban a EE UU "de exportar el coste de su recuperación al resto del mundo". En los momentos más duros, el banco central insta a EE UU a "estabilizar el sistema financiero", y para ello ofrece la colaboración de China a través de su nivel de reservas. Tong Daochi, director del regulador bursátil, pregunta incluso si la Administración de Obama "será receptiva a la toma directa de participaciones en firmas financieras" (cable 171048). Al cabo, la Gran Recesión es el tablero de ajedrez en el que puede acelerarse el cambio en la correlación de fuerzas de la economía mundial. Estados Unidos pierde fuelle, al menos desde el punto de vista económico. Y China, el "banquero" de EE UU -en palabra de Clinton-, va aferrándose al mango de la sartén.

A medida que las turbulencias se alargan, hay varios momentos tensos. China tiene dudas sobre la gestión de la crisis de Washington: teme una monetarización del déficit a través de la inflación o de la devaluación del dólar (cable 173540, entre otros). En otras palabras, teme que Washington rebaje artificialmente el valor de su deuda con una rápida subida de la inflación o imprimiendo dólares para depreciar el tipo de cambio, como otros países han hecho tantas y tantas veces en una situación de debilidad económica. El nerviosismo alcanza su punto más alto cuando China presiona a Estados Unidos con la posibilidad de cambiar su política de compra de bonos tras una venta de armas a Taiwán -a finales de enero de 2010- por valor de 6.400 millones de dólares. Esa presión es constante ya desde el mero anuncio de esa operación (cable de octubre de 2008). La venta de armamento a Taiwán "aumenta la dificultad de explicar a los ciudadanos las políticas de apoyo [a EE UU]", asegura al embajador estadounidense Liu Jiahua, un ejecutivo de SAFE, la agencia que administra las inversiones chinas en el exterior, cuya cúpula rara vez hace declaraciones públicas. Posteriormente, Obama se reunió con el Dalai Lama en la Casa Blanca: más tensión. Pekín sugirió entonces que la cooperación entre EE UU y China podía verse afectada. Más adelante -cuando las aguas ya se habían calmado en los mercados- sí redujo ligeramente sus compras de deuda norteamericana para limitar la concentración de riesgo en EE UU.

Los tira y afloja constantes son ilustrativos de una relación entre una superpotencia en apuros y una potencia ascendiente que cada vez asume un rol más importante. Todo ello condicionado por las amplísimas relaciones económicas entre Pekín y Washington, que impiden medidas drásticas porque cualquier ataque tiene sensacionales contrapartidas en ambas economías. Los últimos cables analizados corresponden a la primavera de este año, pero los meses posteriores han sido similares: Estados Unidos ha presionado con dureza a China para que revalúe su moneda y ha amenazado con represalias comerciales. China apenas lo ha consentido. Se resiste a dejar flotar el tipo de cambio del yuán ante el temor de que eso perjudique sus exportaciones, y el fuego cruzado sobre la moneda se ha convertido en "un problema político para ambos lados [EE UU y China]", según un cable del 10 de febrero de este año.

Las presiones funcionan en ambas direcciones. El vicepresidente Wang Qishan presiona al embajador para que Estados Unidos "proteja los intereses chinos" (cable 197984). Y a su vez, el embajador trata de que la reforma financiera (la liberalización del sector financiero) siga adelante en China, y llega a apostar en un cable a que ese proceso se acelerará una vez lleguen "los refugiados de Wall Street" (tras los centenares de despidos en las grandes firmas como Lehman, cable 196741), pero reconoce que se trata de un proceso lento, que durará al menos entre cinco y 10 años; tal vez más. Los documentos ponen de manifiesto el papel cada vez más notable asumido por China durante toda la crisis financiera, como reconoce el embajador Piccuta en varias ocasiones. Más adelante, Pekín ha dado buena muestra de su compromiso como superpotencia emergente en el tablero europeo. Si tras el episodio de Lehman China garantizó su apoyo a EE UU para calmar la tensión en los mercados, el último episodio de turbulencias en Europa refuerza ese papel de China como ventanilla de última instancia: de nuevo en lo peor de la crisis de la deuda europea, China ha realizado grandes inversiones y ha comprado bonos griegos, portugueses y españoles para estabilizar los mercados.

"Vamos a seguir prestando ayuda a algunos países europeos para que superen sus dificultades", aseguró el primer ministro chino Wen Jiabao en una visita a Europa el pasado octubre. China al rescate: suena raro, pero es el nuevo mantra de la geopolítica económica.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

WIKILEAKS - ESPAÑA-CHINA-EEUU-UE

EE UU ordenó impedir que España levantara el embargo a China

El Departamento de Estado movilizó a sus embajadas europeas al ver que Moratinos quería aprovechar la presidencia de la UE para levantar el embargo de armas fijado tras la matanza de Tiananmen

CARLOS E. CUÉ - Madrid - 14/12/2010

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[Los cables de esta noticia estarán disponibles a partir de las 13.00]

Aparentemente, la presidencia española de la Unión Europea, entre enero y junio de este año, discurrió de forma tranquila, sin sobresaltos ni grandes avances. Sin embargo, los cables confidenciales del Departamento de Estado de EEUU revelan un asunto que generó mucho trabajo diplomático, en la sombra, para tratar de frenar, de nuevo, la estrategia de Miguel Ángel Moratinos, ex ministro de Asuntos Exteriores. España quería aprovechar su presidencia para poner sobre la mesa una vieja aspiración de Zapatero: el levantamiento del embargo de venta de armas a China que la Unión Europea estableció en 1989, tras la matanza de Tiananmen.

        China

        China

        A FONDO

        Capital:
        Pekín.
        Gobierno:
        República comunista.
        Población:
        1,330,044,544 (est. 2008)
        Estados Unidos

        Estados Unidos

        A FONDO

        Capital:
        Washington.
        Gobierno:
        República Federal.
        Población:
        303,824,640 (est. 2008)
        España

        España

        A FONDO

        Capital:
        Madrid.
        Gobierno:
        Monarquía Constitucional.
        Población:
        46.157.822 (est. 2008)

      La noticia en otros webs

      El primero en destapar esas intenciones fue el embajador español en China, Carlos Blasco, quien le dijo a la prensa de ese país que España aprovecharía su presidencia para iniciar un diálogo con el fin de terminar con el embargo. Una semana después, Moratinos confirmó públicamente esas intenciones.

      EEUU se puso en marcha inmediatamente para frenar a Moratinos. El departamento que dirige Hillary Clinton envió a todas sus embajadas ante los 27 miembros de la Unión Europea un cable tajante (249230). "Requerimos a todas las embajadas para que reiteren a los Gobiernos de la UE que EEUU mantiene su firme oposición a cualquier levantamiento del embargo. Levantarlo tendría serias consecuencias para la seguridad y la estabilidad de la región del Pacífico. En términos de derechos humanos, el Gobierno chino ha ignorado en los últimos meses la preocupación internacional en asuntos específicos como demuestra la dura sentencia a 11 años de cárcel para Liu Xiaobo y la ejecución del ciudadano británico Akmal Shaikh".

      El mensaje era muy claro. Las embajadas empezaron a transmitirlo, y rápidamente España se encontró con una oposición fuerte, bien organizada y coordinada por la presión de Washington. Uno a uno, según reflejan los cables confidenciales de esos días, todos los países recién incorporados a la UE que vienen del bloque soviético, se colocan del lado de EEUU. Polonia, República Checa, Bulgaria, países bálticos... todos le dicen a los embajadores estadounidenses lo mismo: no se preocupen, no dejaremos que se levante.

      España tiene un solo aliado para esta batalla: Francia. La última vez que se intentó levantar este embargo fue en 2004, a iniciativa de Jacques Chirac. Entonces contó con el apoyo de Alemania. Pero Sarkozy es mucho más pro-EEUU que Chirac, y Alemania ya no tiene a Gerhard Schröder, sino a Angela Merkel. Los cables demuestran que Francia es tibia y Alemania no está con España: "No es el momento", dicen los alemanes. Reino Unido es claro: "La sugerencia de España de que habrá algún movimiento en el embargo es un humo sin fuego", le dice a EEUU Matthew Moody, responsable de China en el Foreign Office.

      El movimiento de Moratinos y de su embajador en China provocó muchos recelos en sus socios europeos. Alexander McLachlan, el consejero político de la representación de la UE en China, es claro, según el cable confidencial (246194): "Algunos miembros de la UE están molestos. El embajador español ha dado a los chinos la desafortunada impresión de que hay diferencias explotables entre miembros de la UE sobre el asunto del embargo de armas. 'España está buscando ventajas a costa de otros miembros de la UE'. Maclahan cree que las consecuencias en la relación con EEUU y la ira de los europeos por el tratamiento de los derechos humanos en China son demasiado grandes como para ignorarlos".

      Los funcionarios españoles se dan cuenta de que levantar el embargo es imposible. Finalmente, el 30 de junio, a tres días de concluir la presidencia española, Moratinos admite que no hay consenso: "De momento las condiciones no se dan para ese levantamiento del embargo, pero no se puede eludir que hay que plantearlo y discutirlo". Lo que no dijo es que las presiones de EEUU también habían hecho buena parte de ese trabajo de oposición.

      La pasión de España por China viene de lejos. Ya en 1989, con Felipe González, Francisco Fernández Ordóñez, ministro de Asuntos Exteriores, fue el primer representante de la UE en pisar suelo chino después de la matanza de Tiananmen. Los intereses españoles en China son crecientes, con grandes operaciones como la compra por parte de Telefónica del 8% de China Unicom, la segunda operadora del mayor mercado del mundo. Mientras, Fomento busca la financiación de fondos chinos para la construcción de nuevas obras del AVE.

      Moratinos y Zapatero -recibido en septiembre en Shangai como "el mejor amigo de China en la UE"- consideran crucial la relación con China. Tanto que España fue de los últimos países, arrastrada por otros como Francia o Reino Unido, en reclamar a China que liberara a Liu Xiaobo después de que le concedieran el premio Nobel. Moratinos no quería hacer ningún gesto que pudiera irritar al gigante asiático, siempre dispuesto a intercambiar negocios por silencio sobre sus ataques a los derechos humanos.

      lunes, 13 de diciembre de 2010

      CHINA-INDIA: RELACIONES "MUY FRÁGILES"









      India:
      Ahead of Chinese Prime Minister Wen Jiabao's visit to New Delhi, Beijing warned that its relationship with India is "very fragile" (FT). The two nations are seeking to resolve a border dispute and an unbalanced trade relationship.

      CHINA, PRIMERA TAMBIÉN EN EDUCACIÓN

      Tuesday, Dec. 07, 2010

      China Beats Out Finland for Top Marks in Education

      The rise of China as an economic and political juggernaut has become a familiar refrain, but now there's another area in which the Chinese are suddenly emerging as a world power: education.

      In the latest Program for International Student Assessment (PISA) comparative survey of the academic performance of 15-year-olds around the world — an authoritative study released every three years — Chinese teenagers from Shanghai far outscored their international peers in all three subject matters that were tested last year: reading, math and science. (See pictures of Shanghai's World Expo 2010.)

      In reading, the main focus of the PISA survey, more than 19% of the Shanghai students attained the top two grades, almost double the proportion in the U.S. and nearly three times the average of major developed countries. At the bottom end, just over 4% of the Shanghai students failed to make the grade that is considered the baseline for reading literacy. Elsewhere, on average, four times as many students struggled below that level.

      This is the first time that China has participated in the PISA tests, and the results are especially stunning because they are so unexpected; only a generation ago, the Chinese school system was ravaged by the Cultural Revolution. But as the tests showed, education in China has been spectacularly rebuilt as a modern, high-performance and egalitarian system, at least in some cities. (See pictures of a Mandarin school in Minneapolis.)

      Even Finland and Korea, two countries that in recent years have been at the pinnacle of international education, were left in the dust with average scores that were considerably behind those of the Shanghai teenagers. And the stunning performance was confirmed by the results of Chinese students in Hong Kong, who came second in math and science and ranked fourth in reading.

      Some nations that have put in place school reforms in the past decade, including Germany and Poland, did show improvement in the survey. But the U.S. and France, among others, had at best mediocre results that were lower than their reading scores in 2000, the first year of the PISA survey. Conducted by the Paris-based Organisation for Economic Co-operation and Development, the PISA study tested teenagers in 34 OECD nationals and 31 others in 2009.

      Even without the startling Chinese scores, the latest findings upend some traditional notions about education and should give pause for thought to policymakers everywhere. One surprise is the suggestion that there's little difference in the performance of students from private schools and those from public schools, once socioeconomic differences have been factored out. Another is that paying teachers well is a more effective tool for improving school performance than small class sizes. The survey also raises doubts about the overall effectiveness of aggressive competition between schools. It found that this could trap the most disadvantaged students in the least successful schools, thereby exacerbating social inequality and negatively impacting a nation's overall performance. (See TIME's special report on what makes a school great.)

      When it comes to reading skills, rather more predictably, the survey confirmed that girls almost everywhere read significantly better than boys, unlike in math and science, where the tendency is reversed. It also demonstrated conclusively that adolescents who enjoy reading and curl up with a novel for 30 minutes a day score better than those who don't, or who read only comic books.

      But the big revelation was the spectacular performance of Asian nations, especially those adolescents from China whose reading comprehension was tested. Four of the top five reading performers in the survey were Asian, with Singapore and Korea joining Shanghai and Hong Kong at the head of the class.

      Among non-Asian countries, only Finland kept up at the very top, although Canada, New Zealand, Australia and the Netherlands were not far behind. Japan also ranked in the top 10.

      In mathematics, the Chinese results were just as spectacular as in reading: more than 1 in 4 of the Shanghai 15-year-olds showed themselves able to conceptualize, generalize and creatively use information, including modeling complex problems, compared with just 3% of students in the OECD area. (Comment on this story.)

      Two Chinese cities, of course, don't constitute the academic performance of an entire nation of more than 1 billion people. But in a policy-implications brief for Arne Duncan, the U.S. Education Secretary, the OECD tried to explain why Shanghai and Hong Kong had such high-performing schools.

      Among the lessons to be learned was that authorities in both cities abandoned their focus on educating a small elite, and instead worked to construct a more inclusive system. They also significantly increased teacher pay and training, reducing the emphasis on rote learning and focusing classroom activities on problem solving. In Shanghai, now a pioneer of educational reform, "there has been a sea change in pedagogy," the OECD said. It pointed out that one new slogan used in classrooms today is: "To every question there should be more than a single answer." (See pictures of Chinese workers.)

      "The stunning success of Shanghai-China, which tops every league table in this assessment by a clear margin, shows what can be achieved with moderate economic resources and in a diverse social context," said OECD secretary general Angel Gurria in the report. The big question now is whether the Shanghai and Hong Kong results can be repeated across China as it emerges as a superpower.

      See TIME's Pictures of the Week.

      See the Cartoons of the Week.


      jueves, 4 de noviembre de 2010

      EXTRAÑOS ATENTADOS, IMPORTANTE VISITA

      CFR:

      EUROPE: Greece Mail Bombing Threatens EU Position

      Greece's latest mail bombing campaign against leaders and embassies around the world shows a new willingness of its militant groups to export terrorism abroad (WSJ) and puts the country at risk of becoming "a pariah state of Europe."

      France: France and China will discuss potential reform of the international monetary system (FT) when Chinese President Hu Jintao arrives in Paris for a three-day state visit, as French President Nicolas Sarkozy prepares to assume leadership of the G20 on November 13.

      martes, 19 de octubre de 2010

      MIRANDO A CHINA, COMO TODOS



      Obama visitará Nueva Delhi a comienzos del mes que viene con el propósito de fortalecer lazos políticos, comerciales y militares de EEUU con la India. Como contrapeso y réplica a China, esa obsesión de todos.

      domingo, 10 de octubre de 2010

      CONTRADICTORIO STRAUSS-KAHN




      Strauss-Kahn condenó el jueves 7 a aquellos países que "consideran que su divisa es un arma". Lo es, y tanto más hay que usarla con la mayor agresividad posible cuando los otros echan mano de ella en plena crisis financiera y económica contra nuestros intereses. Tanto que lo es que en ese mismo sermón el mismo personaje la lanza contra China: "Si EEUU y Europa no deprecian sus monedas frente a China, habrá otra crisis".

      Deplorable Strauss-Kahn, educado en las calculadas mentiras de Mitterrand, lanzado a la destrucción de Ségolène Royal cuando era la candidata de su propio partido, premiado por Sarkozy con la cúpula del FMI tras la nunca explicada dimisión de Rato y hoy por hoy relanzado por las encuestas como el posible candidato socialista que más votos tendria cuando llegue la hora de disputarle la presidencia a Sarko, a quien ya supera en apoyos de los encuestados.

      Pobre Partido Socialista, pobre Francia.

      lunes, 4 de octubre de 2010

      TIMOTHY GARTON ASH: "US POLITICS IS ANGRY, POLARISED, AND GRIDLOCKED

      US politics is angry, polarised, and gridlocked. Can it be reformed?

      Washington moves at the pace of Brezhnev's Soviet Union. It needs to be more like Silicon Valley if it is to compete with China

      · tga

      ·

      o Timothy Garton Ash in Stanford

      o guardian.co.uk,

      If I were a conspiracy theorist, I would say that Osama bin Laden was a Chinese agent. And maybe America's banks, credit card companies, advertising agencies and government have been secretly working for China too. For while the United States has spent more than $1 trillion on foreign wars since the 9/11 attacks, and piled up a Mount Everest of debt at home, China has spent the last decade quietly growing, saving, investing and rising. If the winner of the war in Iraq was Iran, the winner of America's decade-long struggle against violent Islamism may be China.

      The good news is that America is waking up to its predicament. President Obama talks of the need for nation-building at home. Richard Haass, head of the Council on Foreign Relations and once a member of the Bush administration, reflects on "a decade of strategic distraction". A veteran Republican observes that the US is building more infrastructure in Afghanistan than in America. (The road surface of the interstate highways seems to get worse every year I come back.) Every second newspaper column now points up the contrast between China's high-speed intercity rail links and America's lack of them. Former national security adviser Zbigniew Brzezinski calls for a programme of "national renewal". Everyone acknowledges that performance in the lower half of America's school system is dismal.

      And that's before we even mention the alarmingly sluggish recovery of the economy, the loss of jobs, the scale of the soaring deficits. Looking at the Congressional budget office's projections, Republican Senator John Ensign says that if they don't do something about it, "this country is going to become Greece, except we don't have the European Union to bail us out". One of the country's most senior military figures was asked, not so long ago, what he considered to be the greatest single national security threat to the US. His answer: our national debt.

      This does not mean that the danger from Islamist terrorists, or a nuclear-threshold Iran sparking a nuclear arms race in the Middle East, or the festering sore of the unresolved Israeli-Palestinian conflict, are not real or important. They are. But if you ask what will be the biggest geopolitical story of the 2010s, my best guess is "rising China and struggling America". Where that competition has got to by 2020 will depend crucially on America's ability to put its house in order. Physician, heal thyself.

      If you want to feel optimistic about America's chances of renewal, go to Silicon Valley. For a downer, look to Washington. The struggle for America's recovery is the battle of the iPad against the filibuster. In Silicon Valley, just down the road from where I write this, you see everything that is still inspiring about American society: innovation rooted in science and intellectual freedom; entrepreneurs and risk-taking venture capital exploiting that innovation commercially; a dynamic, open society that attracts the brightest from everywhere – Indians, Chinese, Europeans. If you ask people around the world what they most admire about the US, their shortlist is likely to include, beside George Clooney and Julia Roberts, the iPhone, Facebook, Twitter or Google.

      But switch on your television, or turn to the politics pages of your newspaper, and your heart sinks. What is it that makes American politics so depressing? They are both polarised and gridlocked. Change in Silicon Valley happens at the speed of science fiction; in Washington, at the pace of Brezhnev's Soviet Union.

      For instance, a bill to help out America's job-generating small businesses with modest government-backed loans was stuck in the Senate for months – a victim of the procedural rule which means that the minority (currently Republican) can block legislation by the threat of filibuster unless the other side can garner a 60-vote "supermajority". Only when two Republican senators supported it could the small business bill come to President Obama for signature. He was finally able to start the job-promoting loans flowing this week. As the outstanding conservative commentatorDavid Brooks observes, a growing number of Americans believe that their political system is dysfunctional.

      There are several aspects to this dysfunctionality. There is what I call the politics of cultural distraction. Millions of air hours are devoted to arguments about gay marriage, abortion, homosexuality or, most recently, the planned Islamic centre two blocks from Ground Zero in New York. Increasingly, these resemble arguments about which tune the band should play on the deck of the Titanic. ("Let the good times roll"? "Nearer my God to thee?" Glug, glug, glug.) Although the Tea Party movement adds to the craziness, at least it spends more of its time talking about problems in the engine room.

      Then there is the strident, partisan polarisation of the cable news networks, with Fox News roaring from the right, MSNBC shouting back from the left, and CNN flailing in the middle.

      There is the way in which money howls through American politics. To get re-elected is hugely expensive, and members of the House of Representatives have to do it every two years, so they are constantly beholden to their donors. Following a perverse recent ruling by the supreme court, corporations can now effectively throw unlimited money at political advertising.

      There is the shameless gerrymandering, politely called "redistricting". At a recent event organised by Google, a former chair of the Republican national committee, Ed Gillespie, calmly explained that winning control of local houses of representatives in individual states is also important, because it helps when it comes to "being able to draw the district lines in a way that is more favourable toward your party". Not even the pretence that democracy is meant to have a level playing field.

      All these exacerbate the dysfunctionality. But the most immediate, pressing problem is the combination of institutional gridlock and the lack of cross-party co-operation, each reinforcing the other. The comedian Stephen Colbert was recently, and controversially, invited to testify to a Congressional committee on the position of immigrant farm workers. In his peroration, he said: "I trust that, following my testimony, both sides will work together on this issue in the best interests of the American people – as you always do." That got the biggest laugh of the day.

      Current projections suggest that in the midterm elections on 2 November, Republicans will take control of the House of Representatives but not quite win a majority in the Senate. On present form that would mean still more gridlock and Brezhnevite delay. But the US can no longer afford that. It cannot go on like this. Or rather it can, but if it does, it must continue its relative decline – and China will be laughing all the way to the bank.

      These are not huge changes of the whole political system that are called for. Cross-party co-operation to simplify the country's absurdly complicated tax code, redirect the budget to the needs of nation-building at home, limit the power of money in American politics, and change the rules of procedure in the Senate – that would already get you a long way. But in 2010, one of the questions of this decade is plainly posed: can the United States be reformed?

      · guardian.co.uk © Guardian News and Media Limited 2010