domingo, 27 de junio de 2010

hURUra!


Clamor del Bild de hoy:

2:1 gegen Südkorea
Der erste WM-Viertelfinalist steht fest! Uruguay putzte Südkorea mit 2:1. Matchwinner für die Urus: Knisper Luis Suarez mit einem Doppelpack!

MÁS SOBRE EL CASO MCCHRYSTAL

MOISÉS NAÍM

'Gaffe' afgana

MOISÉS NAÍM 27/06/2010

En francés, gaffe significa un error que pone a quien lo comete en una situación socialmente incomoda. Mi amigo el columnista Michael Kinsley acuñó una nueva categoría: las gaffes washingtonianas. Según él, en Washington una gaffe ocurre cuando algún poderoso se descuida y dice la verdad en público; verdades que habitualmente no expresa porque pueden perjudicar su carrera. Obviamente, esto sucede en todas partes. Más de un político ha arruinado su carrera por decir inadvertidamente en público lo que realmente piensa. Esto le acaba de pasar al general Stanley McChrystal, hasta ahora jefe de las tropas de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán. SIGUE RESULTÁNDOME IMPROBABLE QUE HAYA HABIDO GAFFE. MCCHRYSTAL, COMO ANTICIPÉ EN UNA ENTRADA, TENÍA QUE SABER LO QUE LE ESPERADA Y APOSTÓ, SUPUSE, PARA UN FUTURO ALTO RANGO ELECTORAL.

McChrystal practicó una forma tan extrema de esta conducta que merece tener su propia categoría: la gaffe afgana. Como se sabe, el general invitó a un periodista de la revista Rolling Stone a pasar largas semanas conviviendo con él y sus principales oficiales (Sí; Rolling Stone, la de la portada con Lady Gaga en biquini y ametralladoras). El periodista Michael Hastings lo acompañó a visitar zonas de combate, a reuniones en su comando de operaciones, en momentos de esparcimiento con sus oficiales y hasta a un viaje a París.

Allí el general fue muy preciso al explicarle a sus ayudantes lo que pensaba del ministro francés con el que estaba por reunirse ("... prefiero que un cuarto lleno de gente me patee en el culo que ir a esta cena"). Pero el desdén del general no es solo por los franceses. ¿Qué piensa de su comandante en jefe? Barack Obama estaba "incomodo e intimidado por los generales" cuando se reunió con el alto mando militar al inicio de su Gobierno. DESAFÍO PREMEDITADO. El vicepresidente Joe Biden: ¿Quién es ese? dice McChrystal entre carcajadas. SEGUNDO DESAAFÍO. ¿Y Richard Holbrooke, el enviado especial para Afganistán y Pakistán, cuya arrogancia y manipulaciones son legendarias? "El jefe dice que es como un animal herido", dice uno de los asistentes de McChrystal; "... los rumores de que lo van a despedir lo hacen muy peligroso" dice. "Pero no lo van a sacar porque en la Casa Blanca temen más a un posible libro donde Holbrooke lo cuente todo que a sus constantes traspiés". TERCER DESAFÍO. De hecho, el equipo de McChrystal ("... un grupo seleccionado a dedo que incluye asesinos, espías, genios, patriotas, operadores políticos y maniáticos...") no se queda atrás en cuanto a su brutal franqueza con el periodista. ¿El jefe del Consejo Nacional de Seguridad, el general Jim Jones? "Un payaso. Se quedó en 1985". CUARTO DESAFÍO. ¿Los senadores John Kerry o John McCain? "Aparecen en Kabul, tienen una reunión con Karzai, dan una declaración en el aeropuerto y se vuelven inmediatamente para ir a los programas de televisión". QUINTO Y SEXTO DESAFÍO. Y así sucesivamente.

Este reportaje pasará a la historia. No por la gaffe que significó, sino como un ejemplo extremo de decisiones que equivalen a suicidarse profesionalmente. Al leerlo, el almirante Mike Mullen, el más alto jefe militar estadounidense se enfermó. Así se lo confesó al The Washington Post: "Cuando leí el artículo, literalmente, físicamente, me sentí mal. No lo podía creer".

McChrystal no solo perdió el cargo sino que arruinó su carrera. LA MILITAR. PERO ¿LA POLÍTICA?Es probable que ni siquiera el mismo McChrystal aun entienda bien las razones que lo llevaron a pensar que salir de farra y cometer todo tipo de indiscreciones con un reportero de Rolling Stone era una buena idea. Ya vendrá una avalancha de especulaciones sobre los determinantes psicológicos de su conducta. Pero más allá de todo el ruido y el sensacionalismo el reportaje centra los reflectores de la opinión pública en dos importantes verdades. Primera: si bien los estadounidenses se quejan de la disfuncionalidad del Gobierno de Hamid Karzai y sus efectos sobre la guerra, no es menos cierto que, en lo que Afganistán respecta, Washington es tan disfuncional como Kabul. Las divisiones, rencillas, discrepancias y hostilidades entre los miembros del equipo militar y civil a cargo de la guerra son notorios y, en muchos sentidos, McChrystal es una de las víctimas de estas divisiones. Segunda: las divisiones en Washington no son solo producto de rivalidades y envidias personales. Hay una gran confusión sobre cuál es la misión (¿contrainsurgencia o contraterrorismo?), la estrategia (pacificar al enemigo con dinero o acabarlo a balazos), quién es el enemigo (¿Al Qaeda o los talibanes?), quiénes los aliados (¿Karzai? ¿Pakistán?) y, sobre todo, ¿cuánto tiempo, vidas y dinero está Estados Unidos y sus aliados dispuestos a invertir en esta expedición? EL GOBIERNO BRITÁNICO YA ANUNCIÓ EL RETIRO AL CABO SE CINCO AÑOS. OTROS PONEN UN PLAZO MENOR. Y TODOS DEBERÍAN RECORDAR LA CANTIDAD DE CIVILES MUERTOS POR OPERACIONES DE LOS ALIADOS Y LA CANTIDAD DE OCCIDENTALES MUERTOS POR EL ENEMIGO.

Quizás el consuelo que le puede quedar a McChrystal es que su suicidio profesional puede obligar a Obama a contestar estas preguntas. Las repuestas nos afectaran a todos, sin importar donde estemos. mnaim@elpais.es

RECITAL MARADONA

ENTREVISTA: SUDÁFRICA 2010 - Octavos: Argentina-México DIEGO ARMANDO MARADONA Seleccionador de Argentina

"Quiero ser el último en besar la Copa"

El técnico albiceleste, un mito del fútbol todavía a los 49 años, reflexiona su propio papel como entrenador, sobre la figura de su estrella, Leo Messi, las comparaciones con él, sobre las posibilidades de ganar el Mundial y sobre el estilo de la selección española

MARCELO SOTTILE - Pretoria - 27/06/2010

Pide un abrigo para pelearle al frío. Su adrenalina no alcanza para combatir la noche dura de Pretoria. En otro Maradona, esa incomodidad hubiera provocado la suspensión de la entrevista, más cuando sus dos relojes marcan más allá de las 11 de la noche.

Pide un abrigo para pelearle al frío. Su adrenalina no alcanza para combatir la noche dura de Pretoria. En otro Maradona, esa incomodidad hubiera provocado la suspensión de la entrevista, más cuando sus dos relojes marcan más allá de las 11 de la noche. Pero este Maradona de Mundial tiene ganas de hablar, de cumplir respetuosamente su palabra. Solo se lo oye a él, más cerca del entrenador que del personaje, ése que aparecerá recién al final de la entrevista.

Pregunta. ¿Messi ya está para ser el Maradona del 86 o hay que pensar en el Maradona del 82?

Respuesta. Messi rompió los moldes. Hay que terminar con las comparaciones. Ya está para salir a la cancha con la corona.

P. Lionel declaró que está como está por usted.

R. Yo le agradezco, pero Lío está en este nivel porque él quiere. Se le ve feliz, contento. Disfruta, me pide jugar. Para toda la gente que decía que Messi no cantaba el himno, que lo veían triste... ¿A quién le gusta perder? Y nosotros perdíamos en las eliminatorias. Ahora todo cambió y hacerlo feliz a Messi es orgullo de todos. Incluidos los compañeros, porque hoy lo ves y se tira un chiste con Pastore, con Garcé, con quienes no se había cruzado en su puta vida. O habla con Verón. Yo los espío. La Bruja es un intelectual del fútbol: sabe mucho más de fútbol que Lío, pero se trenzan a hablar y el guacho [sic] le responde, ¡já, já já! Es lindo estar en el medio de esa conversación.

P. Estaba preocupado por Messi y fue a Barcelona. ¿Ahí empezó la transformación? ¿Qué cambió además de la posición?

R. Nunca pensé en un Messi estático en una posición. Yo quiero que él se sienta cerca de la pelota. Cuando él tiene esa posibilidad hay chances de salir de contra, de tenerla, de crear una situación de gol o de meter un pase de gol. Todavía no pudo meter ninguno, pero no se olviden de que yo aparecí en los cuartos en México 86. Ahí lo vamos a ir todos a abrazar.

P. ¿Él le dijo dónde se sentía más cómodo?

R. No, no. Yo le fui a contar a Messi que a mí nadie me dijo dónde tenía que jugar [se golpea una mano sobre la otra]. Entonces, yo no le tenía que decir a Messi dónde debía jugar. Él tenía que decidirse a jugar donde él quisiera [sigue golpeando las manos]. Y ya era grandecito y hombrecito como para tener las pelotas de decir 'esta pelota es mía, muchachos, soy el que la sabe interpretar mejor que nadie'. Yo lo hice en su momento, ahora le toca a Messi.

P. El mensaje para Lionel fue 'yo te voy a bancar [respaldar], pero tienes que rebelarte, ser usted mismo'.

R. Es que los tiempos te van marcando. No es el mismo Messi el de los 18 años que el que hoy cumple 23. Los tiempos lo van llevando a madurar a toda velocidad, porque así te lo requiere el mundo, el Barcelona, la selección argentina, los árabes, ¡ja, ja! Y vos tenés que estar preparado como está Lío. A mí me pone bárbaro cuando me dice 'quiero jugar', como pasó antes de Grecia. 'Daaaale, poneeeeme', me pidió. Eso es algo maravilloso para mí. Aunque yo lo iba a poner en cualquier caso. Eso es lo que yo le quiero contar a la gente: el amor de Messi por la pelota y por la camiseta argentina.

P. ¿Su perfil como entrenador es dejar hacer al jugador?

R. Sí, pero cuidado. Dejarle hacer al que entiende qué hay que hacer. Vos no le podés dejar hacer lo mismo a Messi que a Bolatti o Jonás o Burdisso. Hay que ver a quién dejás hacer. Eso es una interpretación mía en la cancha. Y tengo que ver con quién se lleva mejor, con quién tiene mejor feeling, a quién prefiere.

P. Otra diferencia en Messi es su cara. Antes hablaba mirando para abajo, ahora va con la cabeza arriba.

R. Es un hombre, es un hombre [remarca]. Y es muy lindo estar a su lado en este momento. Poder hablar con él, no aconsejarlo porque tiene a sus padres, pero sí estar cerca.

P. Leo dijo que en las eliminatorias no era él. ¿A usted le pasaba lo mismo?

R. Ahora tengo tiempo. Y si vos tenés tiempo para trabajar, las cosas van saliendo. Más con estos jugadores. Podés inventar, dejar volar tu imaginación para una pelota parada entre Verón y Messi, pero después sale sola. Si hay dos en la barrera y vos tenés dos para patear, si Messi se la toca a Verón todos van con él y Lío queda solo. Y ahí el mano a mano de Messi es mortal. ¿Por qué no aprovechamos eso entonces?

P. Habla del potencial de los jugadores. Y se dice que el valor de la selección pasa por ellos. ¿Se siente orgulloso o desvalorizado?

R. Orgulloso. Yo quisiera ser el último en besar la Copa, porque la ganaron los jugadores. Que eso quede bien claro. Yo quiero ser un hombre feliz con la camiseta argentina.

P. ¿De todos modos percibe un respeto al Maradona técnico que antes no había?

R. Yo nunca creí todo lo que me decían algunos. Sabía de mi capacidad, lo que podía dar. Y como no les creí, no es tanto el choque de lo que decían en las eliminatorias a lo que pueden opinar. Siempre tuve mi personalidad y sabía que este momento iba a llegar, que iba a tener al Mascherano que tengo hoy y no al Mascherano que estaba con el 50% de su cabeza en el Real Madrid y el otro 50% en el Barcelona. Sabía que iba a tener a este Messi, a este Tévez...

P. Es el único entrenador que da besos. ¿Tiene un estilo distinto? El otro día se lo preguntó un periodista inglés.

R. Siempre fue lo mismo. Si querés podemos laburar [trabajar] mañana, mediodía, tarde y noche, pero si no hay feeling con los jugadores, no hay historia. Esta historia se escribe a través de los futbolistas. Que nadie se crea que hay un mago. Acá la magia la tienen los de pantalones cortos y la tendrán hasta la última pelota del mundo. Existen los Guardiola, los Mourinho, los Rafa Benítez, los Menotti, los Bilardo, los Basile, hay un montón de técnicos que han dejado cosas. Pero lo han hecho a través de sus jugadores.

P. ¿Qué le diferencia de esos entrenadores?

R. Que llego en el momento justo, con una camada de jugadores argentinos que se han juntado para darle alegría a la gente. Quizás a otros técnicos le faltaba uno, o se quedaba el otro en el camino. Yo gracias a Dios los tengo a todos y están sanos. ¿Entonces, qué más puedo pedir?

P. Los que definen son los jugadores, claro, pero hay técnicos que chocan Ferraris. ¿Usted se siente en su mejor momento para no chocar?

R. Puede ser. Yo maduré como un fórmula 1, porque el Mundial te exige tomar decisiones rápidas. Igual, esto se venía gestando hace mucho tiempo. Yo sabía que cuando nos metiéramos en la cabeza lo que era la camiseta argentina, lo que es un Mundial, se nos iba a dar. Como decía de Messi...

P. ¿Vio a algún futbolista que se le acerque?

R. En este Mundial no vi otro jugador ni al 30% de Messi. No sé si mañana dirán que soy soberbio, pero tampoco vi a alguien que sea el 30% de Tévez. Porque Carlitos te emociona jugando. Yo amo a mi equipo. El favorito que me vendieron con Xavi e Iniesta perdió 1 a 0 con Suiza. Y no es que tocó la pelotita. Voy a usar una frase del Negro Enrique: si los arcos estuvieran en los costados y no de un lado y del otro, España hubiera ganado 10 a 1. Y es verdad. Porque la tienen, la tienen, la tienen, ¿pero cuándo vamos a atacar? Cuando yo dije que no merecimos perder con España, en Buenos Aires se me cagaron de risa. Porque ellos tuvieron la pelota, pero si nosotros los empomábamos con Di María, les sacábamos dos de diferencia y olvidate.

P. ¿Dice que no están entre los favoritos para que eso no lleve al éxtasis argentino?

R. Hay que dejar que los favoritos sean los otros y que se rompan la cabeza entre ellos. Nosotros vamos partido a partido. Ahora tenemos México, en el cruce de octavos.

P. ¿Quién dibuja en el pizarrón las jugadas a balón parado?

R. Lo hablamos entre los tres, con Mancu y El Negro. Cuando vemos vídeos nos vienen jugadas. Aunque a veces me vienen más a mí. Soy el más alocado. La jugada de Heinze en el gol contra Nigeria salió porque vi que ellos defendían fuerte. Entonces dije: 'Si éstos se creen fuertes, les voy a poner gente fuerte y no van a salir de la línea del área. Les voy a poner tres muros: a Samuel, Tévez, Demichelis. Y vas a ver que los morochos [morenos] no van a poder salir. Y El Gringo en el punto de penal les va a romper el arco'. La hicimos acá en una práctica y no pudieron salir nuestros defensores. Yo sabía que íbamos a abrir el partido así. Por eso, cuando hicimos el gol, no lo grité. Yo gritaba: '¡Salió la jugada!".

P. ¿Usted era un jugador táctico. ¿Cuándo se dio el traspaso del jugador al técnico?

R. Es que tenés que pasar ese río de preguntas y resolverlas en tu casa, pensar en el equipo. Dejar las críticas de lado y darle más bola a lo que podés hacer con los jugadores. Me pasé todo un tiempo mirando jugadores. Por eso fue difícil armar la lista.

P. ¿De quién tomó cosas como entrenador?

R. Me gusta mucho Mourinho. Y aparte de por cómo me trató. Estuvimos varias horas hablando de fútbol. Mourinho me pareció un tipo para llevártelo a la mesita de luz y preguntarle cosas. Tengo el teléfono suyo, así que por ahí lo llamo.

P. ¿Sería capaz de llamarle durante el Mundial?

R. Sí, ante una duda, lo llamaría.

P. Pero no le copiaría la táctica del partido de la Champions entre Inter y Barça.

R. Noooo. Seguro que no. Pero bueno, eso le dio resultado. Es el campeón de la Champions, imaginate que vos y yo quedamos como boludos si decimos eso. 'Ah, los boludos estos dicen que no lo harían. ¿Y a mí qué me importa?', podría decir.

P. A propósito de estilos. ¿Cuándo cambió la idea de los cuatro centrales a este equipo ofensivo?

R. Hace mucho que lo tenía en la cabeza, pero no contaba con los jugadores para hacerlo. Uno estaba cansado, el otro venía con problemas, el otro se quería ir de donde estaba... Había unos problemas muy grandes. Pero cuando los tuve libres mentalmente, les dije 'corran para adelante que saben hacerlo'. No es solo defender.

P. ¿En ese punto esta selección se parece a la del 94, en tener la pelota?

R. Es una premisa que repito todos los días: si la tenemos nosotros, no la tienen ellos. Y este equipo está capacitado para manejar mucho más la pelota que cualquier otro equipo del mundo por el pie que tiene. Todos juegan bien. Vos lo ves salir a Demichelis del fondo y decís 'si lo pongo de 9 por ahí te engancha'. Lo ves a Jonás y decís 'mirá este flaco desgarbado', pero te llega al fondo y engancha.

P. ¿Tiene algún rival al que quiera enfrentarse?

R. Noooooo, que vayan saliendo. No tengo un rival para elegir.

P. Antes hablaba de España.

R. Si lo tenemos en el precipicio, lo vamos a empujar. En un Mundial nadie te perdona. Lo mismo ellos, ¡eh!: si nos tienen a nosotros ahí, nos van a empujar. No te van a dar la mano para agarrarte. Te van a pisar los dedos para que te caigas. Es así.

P. ¿Qué daría por salir campeón del mundo?

R. Un brazo. Yo daría un brazo por esa Copa.

P. Hace frío para ir desnudo al Obelisco. ¿Lo pensó bien?

R. Sí, pero no dije cuándo iba a ir, ¡ja, ja. ja!

Un corte de manga y se fue.

CRISTIANOS PERSEGUIDOS EN MARRUECOS

EE UU planta cara a Marruecos y frena la expulsión de los cristianos EEUU HACE LO QUE ESPAÑA OMITE

Desde marzo más de un centenar de occidentales, en su mayoría evangélicos, se han visto obligados a abandonar el país acusados de proselitismo

IGNACIO CEMBRERO - Madrid - 26/06/2010

Anthony, un evangélico estadounidense, recibió el viernes una llamada del comisario jefe de policía de la pequeña capital provincial del noreste de Marruecos dónde reside desde hace más de una década. "Tengo buenas noticias: su orden de expulsión ha sido anulada", le anunció el policía al estadounidense que trabaja en una ONG de ayuda al desarrollo.

Dos días antes el mismo comisario había llamado a Anthony para comunicarle que disponía de 48 horas para salir del país, según relata el afectado que prefiere que no se publique su nombre completo. "Su presencia aquí", le espetó el policía, "supone una grave amenaza para el orden público y su expulsión es una necesidad imperiosa para salvaguardar la seguridad pública". Lo sucedido a Anthony no es un caso aislado. A finales de esta semana al menos una docena de cristianos norteamericanos afincados en Marruecos que habían recibido órdenes verbales de expulsión fueron informados, por la policía o por los dos consulados de EE UU en Casablanca y Rabat, de que estas habían sido canceladas.

Rabat evita los juicios

Quedó así parada la que aparentemente era la tercera oleada de expulsiones de cristianos del país acusados oficiosamente de "proselitismo" y de "quebrantar la fe del musulmán", dos delitos recogidos en el código penal marroquí. Podrían ser juzgados por ello, pero las autoridades marroquíes han querido evitarlo. Rabat prefirió desencadenar las expulsiones a partir del primer fin de semana de marzo, coincidiendo con la primera cumbre entre la Unión Europea y Marruecos que se celebró en Granada. Desde entonces ha echado del país a más de un centenar de cristianos -la mitad de ellos norteamericanos- incluida, por ejemplo, la cúpula de la George Washington Academy, el colegio estadounidense de Casablanca.

La súbita marcha atrás del Ministerio del Interior de Marruecos, se debe, aparentemente, a la repentina firmeza de la Administración de EE UU. Su embajador en Rabat, Samuel Kaplan , llamó al titular de Interior, Taieb Cherkaoui, para protestar y pedirle cita. Mientras, la Embajada de EE UU instaba a sus ciudadanos a no acatar las órdenes transmitidas por la policía marroquí. Envió además a los afectados copias escritas de esas órdenes -a ellos sólo se les fueron comunicadas verbalmente- para que pudieran recurrirlas ante los tribunales.

La inesperada firmeza del embajador Kaplan tiene, probablemente, su origen en la audición organizada, a finales de la semana pasada, sobre las expulsiones de cristianos en la Comisión de Derechos Humanos Tom Lantos del Congreso de EE UU. "Cuando los derechos de los estadounidenses sometidos a la jurisdicción de Marruecos están siendo manifiestamente violados, me decepciona que tanto el embajador Kaplan como la secretaria [de Estado] Clinton hayan omitido defender públicamente los derechos de los ciudadanos de EE UU", afirmó ante la comisión el representante republicano Frank Wolf.

"La celeridad y la brutalidad de esas expulsiones pone en tela de juicio la larga amistad y la cooperación mutua entre EE UU y Marruecos", añadió Wolf quién pidió la suspensión de la ayuda norteamericana al desarrollo si Rabat no readmite a todos los que echó. Más emocionantes fueron los testimonios ante la comisión de, por ejemplo, el matrimonio de Eddie y Lynn Padilla que tutelaba a algunos de los niños marroquíes del Village of Hope , el orfanato de Ain Leuh, en el Atlas. Fueron expulsados en marzo. "Estaba dispuesta criarles hasta que fuesen adultos", declaró Eddie. "Trasladamos allí a nuestras vidas". "Quiero reunirme de nuevo con mis niños".

"La libertad de conciencia está garantizada por la Constitución marroquí a musulmanes, judíos y cristianos", señaló un comunicado de la Embajada de Marruecos en Washington publicado coincidiendo con la celebración de la comisión del Congreso. "No hay nada más normal que esperar de aquellas personas que aceptan nuestra hospitalidad que respeten nuestras leyes y los valores de nuestra sociedad", añade el texto. "Continuaremos brindando nuestra amistad a aquellos que acuden con respeto a Marruecos y agradecemos sus esfuerzos para proporcionar ayudas básicas a los que las necesitan".

Hasta ahora el Ministerio del Interior de Marruecos sólo había reconocido 16 expulsiones, todas ellas del personal que regentaba el orfanato de Aun Leuh, pero el comunicado de la Embajada marroquí da a entender que los sancionados son más numerosos. La reacción de firmeza de la Administración de EE UU contrasta con la pasividad de la Unión Europea presidida, hasta finales de este mes, por España. PASIVIDAD ESPAÑOLA ¿PERSISTIRÁ TRAS EL COMPORTAMIENTO EJEMPLAR DE EEUU? ¿SE MANTENDRÁ CUANDO LOS AFECTADOS POR LA PERSECUCIÓN MARROQUÍ SEAN ESPAÑOLES Y/O CATÓLICOS ROMANOS?

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sábado, 26 de junio de 2010

PUBLIABUSOS OFICIALES

El miércoles 23 de Junio, adn, gratuito periodísticamente muy bien resuelto, ostenta como acostumbra sus grandes éxitos en el mercado de la publicidad. Frecuentemente, grandes anuncianates ocupan, íntegra, sus portadas y contraportadas. Pero esta vez, sus publiabusos se consuman de otro modo: en las páginas 9 y 19. Son abusos del diario pero -peor todavía- abusos perpetrados por instituciones públicas pagados por todos nosotros, los contribuyentes.

- La página 9, en rosa, es del Adjuntament de Barcelona. Anuncia en la mitad superior:

A BARCELONA
TOT I CAP PERÒ
NO TOT S'HI VAL

y destaca, como única imagen, la silueta en negro, dibujada, de un varón orinando.

El mensaje, afirmando que "A BARCELONA TOTS FEM UN BON ÚS DE L'ESPAI PÚBLIC", hace un insuficiente inventario de "LES CONDUCTES INCÍVIQUES, COM CIRCULAR PER LES VORERES DE MENYS DE 5 METRES AMB LA BICICLETA, ORINAR AL CARRER, MALMETRE ELS BANCS, ELS FANALS O NO RECOLLIR LES CAQUES DEL GOS" y anuncia las multas sin anunciar los comportamientos multados.

Lejos de prestigiar al Ayuntamiento, este publiabuso pone de manifiesto la permisividad extrema de este Ayuntamiento ante estas y otras "conductes incíviques" impunes en cualquier barrio de Barcelona, incluso en los barrios céntricos, incluso en los barrios "altos". Noimporta. El Publiabuso funciona en otra dirección: premiar económicamente al periódico que lo publica,
comprar sus silencios y tolerancias.

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La página 19, en rosa y rojo, es compartida por el Adjuntament de Barcelona y la Generalitat de Catalunya. Departament d´Acció Social i Ciutadana. Programa per el col-lectiu gai, lesbià i transexual, y además de premiar ecconómicamente al periódico que la publica pretende consolidar y aumentar preferencias y votos del colectivo así presentado, convocando a una manifestación vespertina y una "Gran Festa Popular" nocturna para el 26 de junio, "Dia internacional per l'alliberament Gai, d'hommes i dones Transsexuals, Bisexuals, Intersexuals, Queer i Lèsbic". La única imagen, que ocupa 3/4 de la página, exhibe un torso mitad femenino mitad masculino, con la mano femenina rascándose el abdomen.

"(...) Y PREPÁRENSE PARA EL DESASTRE"

TRIBUNA: TIMOTHY GARTON ASH

Escuchen a magos y prepárense para el desastre

TIMOTHY GARTON ASH 26/06/2010

Pensé que había llegado el momento de conocer al todopoderoso. Me refiero, por supuesto, a eso que se denomina los mercados de deuda. Porque, cuando ellos llaman, los Gobiernos de este mundo tiemblan. Ante ellos se hincan todas las rodillas. Para ahuyentar su ira, George Osborne [nuevo ministro de Hacienda británico] acaba de presentar el presupuesto más draconiano que se recuerda, una ofrenda en el altar de ese Dios al que llamamos simplemente "los mercados".

De modo que, durante las últimas semanas, he hablado con operadores, estrategas y analistas en el mercado de deuda de Londres. Empezaré por decir que soy un novicio y un total aficionado en este terreno. Si lo que buscan es experiencia, no sigan; váyanse a The Financial Times o a la columna de Larry Elliott en The Guardian. Ahora bien, si me aceptan como emisario de los ciudadanos corrientes al Monte Olimpo, continúen leyendo.

Lo primero que me llamó la atención fue el efecto Mago de Oz. Al retirar la cortina se ve, tras esa figura gigante de voz atronadora y misteriosa, a un hombrecillo que aprieta botones y tira de palancas. O, mejor dicho, a miles de hombres (y unas cuantas mujeres). En su mayoría, no solo no exhiben ninguna arrogancia olímpica y divina, sino que parecen incluso más aterrorizados que los demás. En parte, sin duda, es porque les pagan para estar nerviosos, pero también porque conocen mejor el lugar tan peligroso en el que nos encontramos. Y una razón por la que lo conocen mejor es que saben que el peligro procede también de ellos mismos. Porque los mercados financieros son un ejemplo clásico de lo que los sociólogos llaman un problema de acción colectiva. Miles de operadores individuales toman decisiones que, una por una, son racionales, al menos a corto plazo, pero en conjunto son irracionales.

Una característica fundamental de los mercados financieros es que los que intervienen en ellos son al mismo tiempo actores y espectadores. George Soros, que ha pasado media vida tratando de explicar este fenómeno al mundo, dijo la semana pasada en Londres que "los mercados no reflejan muy bien los hechos, en parte porque ellos mismos crean esos hechos". Lo que Soros llama "reflexividad" consiste en que las tendencias del mundo real refuerzan una tendencia en la mente de los participantes en el mercado, que, a su vez, refuerza esas tendencias en "una relación reflexiva, de doble retroalimentación". Las realidades crean expectativas, pero las expectativas también crean realidades, y así sucesivamente.

Un analista con el que he hablado desarrolla una atractiva metáfora de los mercados de deuda, de pie como esquiadores ante la amenaza de una "avalancha soberana". La diferencia es esta: en las pendientes de Chamonix, aunque mil esquiadores miren con angustia hacia arriba, su miedo no tiene ninguna influencia en la probabilidad de avalancha. En los mercados financieros, es el miedo de los esquiadores el que desencadena la avalancha.Por supuesto, para que exista ese peligro de avalancha, primero tiene que haber montones de nieve tambaleándose en lo alto de la montaña. Aunque unos mercados financieros sobrecalentados y apalancados en exceso contribuyeron a amontonar la nieve, no fueron los principales responsables. Los Gobiernos, las empresas y, no se nos olvide, ustedes y yo -en nuestro doble papel de consumidores y votantes- fuimos los principales amontonadores de nieve. Lo que los analistas del mercado de deuda muestran con una claridad asombrosa es, en la mayoría de los países desarrollados (no en todos), y sobre todo en muchos países europeos, una espantosa historia que se escribe con dos des: deuda y demografía.

Durante el último medio siglo, hemos acumulado un volumen asombroso de deuda empresarial, privada y pública. Después de la crisis financiera, se ha trasladado el énfasis de unos préstamos insostenibles del sector privado a unos préstamos insostenibles del sector público. Mientras los alegres banqueros se encaminan riéndose a sus yates, la crisis de la deuda en el sector privado se ha convertido en una crisis de la deuda soberana. Y, por cierto, las naciones exportadoras, virtuosas y ahorradoras, como China y Alemania ("Chermany", las llama Martin Wolff), dependen del carácter despilfarrador, fomentado por los créditos, de otros países que compran sus exportaciones.

Entre tanto, los miembros de la generación del baby boom están empezando a jubilarse y la proporción de la población por encima de 65 años está aumentando a toda prisa. Como no tengamos una inmigración juvenil masiva que logre integrarse plenamente, vamos a tener que trabajar todos más años, y nuestros Estados de bienestar tendrán que adelgazar y reducirse de forma escandalosa. El hacha de Osborne no es más que un aperitivo de lo que se nos avecina.

Los mercados financieros no son los principales responsables de este doble palo de la deuda y la demografía, pero tampoco son simplemente "el mensajero". Todos los magos con los que he hablado identifican varios problemas graves en la forma de funcionamiento de los mercados. Hasta hace poco, se consideraba un axioma que la deuda pública carecía casi por completo de riesgos. Se decía que el rendimiento de los bonos del Tesoro era "el tipo de interés sin riesgos". Dentro de la eurozona, los mercados se equivocaron enormemente al calcular el riesgo en países como Grecia. Es cierto que el Gobierno griego tenía que pagar un poco más que Alemania para pedir prestado en los mercados, pero ni mucho menos lo que debería haber pagado.

Además, está el problema de la visión crónica y creciente a corto plazo. Los gestores de activos hoy miden el rendimiento por trimestres o, como mucho, por semestres, y las valoraciones se hacen a los precios de mercado del momento. Por lo tanto, si hay una burbuja, el gestor de fondos debe meterse en ella de un salto, aunque sepa que va a estallar. Si no lo hace, su pesimismo puede estar justificado a largo plazo, pero mientras tanto se quedará sin trabajo, porque los inversores se llevarán su dinero a otra parte.

Esto, a su vez, aumenta esa característica intrínseca de los mercados que es el efecto de reflexividad de Soros. Tanto si nos fijamos en la deuda pública como en la gestión de fondos de riesgo o en el crecimiento económico en sí (que en parte depende de lo rica que se considere la gente, que a su vez es un reflejo de la valoración actual de sus activos), vemos el mismo modelo de espirales ascendentes o descendentes que se refuerzan a sí mismas. En otras palabras, la nave es intrínsecamente inestable.

Si este análisis no está completamente descaminado (y agradeceré todas las explicaciones eruditas de por qué sí lo está), surgen varias preguntas. ¿Pueden corregir los mercados, hasta cierto punto, su forma de funcionar, por ejemplo para abordar el problema de la obsesión crónica con el corto plazo? En ese caso, ¿cómo? ¿Pueden los Gobiernos, las organizaciones internacionales y las acciones coordinadas de los Estados regularlos de manera más eficaz? Este es un tema importante de la reunión del G-20 este fin de semana en Canadá.

No obstante, si los mercados de deuda tienen un problema de acción colectiva, los Estados también. Una idea muy clara que he sacado de mis conversaciones es que lo que verdaderamente causa impresión en los mercados es la actuación decidida, a gran escala, cueste lo que cueste, de "conmoción y espanto", de un Estado soberano serio, es decir, una potencia como los mercados de deuda nunca pueden llegar a ser. Hay ejemplos como Estados Unidos en la crisis financiera, China y quizá incluso el pequeño Reino Unido (veremos) en la actualidad. Una razón por la que todavía no les convence la reacción de la eurozona a su crisis es que no tiene ese soberano individual, serio y decidido. Ahora bien, si la eurozona, que está relativamente unida, no puede convencer, ¿cómo va a hacerlo una vaga constelación dispar de 20 Estados?

Espero lo mejor de la cumbre de este fin de semana del G-20; espero contra toda esperanza. Pero yo que ustedes, estén donde estén, me dispondría a seguir sufriendo, y estaría atento a una nueva avalancha.

MARGARITA RIVIÈRE: 'BURKA' PARA TODOS

MARGARITA RIVIÈRE

'Burka' para todos

MARGARITA RIVIÈRE 26/06/2010

El Estado de bienestar se acaba, al menos vamos camino de ello. Todo el mundo lo sabe. La reforma laboral, la financiación pública a bancos, el delirio financiero y las imposiciones de unos entes sin nombre llamados mercados ya han confirmado que las sociedades más o menos igualitarias y socialmente equilibradas estarán pronto fuera de lugar. El logro europeo de una sociedad medianamente justa queda en el aire. Aparece un terrible pronóstico: ¿el fin de la civilización?

Detesto ser catastrofista, pero está claro: retrocedemos. Volvemos al primitivismo, a la tribu, al clan y a la superioridad de la fuerza bruta. Europa es buen ejemplo. Los riquísimos nuevos ricos también. Este es el progreso que ofrece el fundamentalismo financiero: somos sus prisioneros, víctimas potenciales del dogma más estúpido que nunca se ha inventado, el de la economía virtual. Ahora sí que se ha acabado la historia, señor Fukuyama: la Edad Media, ya lo pronosticó Umberto Eco, donde los señores tenían derecho de pernada, está al alcance de la mano. Los señores, hoy amos del universo, como los bautizó Tom Wolfe, son fanáticos de lo irracional, lo desregulado, el desorden, la arbitrariedad y lo inhumano. Si todo ello no tuviera resultados tan dolorosos, sería para reír a gusto: es teatro del absurdo hecho realidad. Lo anunció, en su momento, Margaret Thatcher: "Los pobres lo son porque quieren". Eso es lo que los amos piensan de sus siervos: el fundamentalismo económico es su instrumento global.

No es un consuelo que este fundamentalismo abarque a todo el planeta. Y resulta vergonzosa la inconsciencia con la que nuestros representantes democráticos minimizan la cárcel económica en la que estamos todos con la excusa de proteger a las mujeres de la prisión del burka. Ven el fanatismo ajeno e ignoran el propio: nada más adecuado para unas élites que disfrutan chapoteando en el papanatismo.

Me voy a poner un burka para protestar contra todos los fanatismos: ¿acaso no podemos ponernos el traje y el sombrero que nos dé la gana? Bajo mi burka podré llorar a gusto, engordar, envejecer e ignorar a tanto fanático. A tanto estúpido que no ve el burka hecho de intereses económicos que le envuelve.

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